
Con miras a la entrada del primer puente festivo del año 2026, desde amplios sectores del municipio de Providencia y Santa Catalina tienen su atención puesta en esta fecha que, tradicionalmente, se constituye como uno de los puntos de mayor afluencia de visitantes al territorio insular.




Con esta celebración concluimos el tiempo de Navidad que conmemora los misterios del nacimiento y la infancia de Jesús, y comenzamos los misterios de su vida pública. Pasamos del silencio del hogar Nazaret a la predicación de su palabra profética y llena de vida, que anuncia gracia y liberación.
Al seis de enero una ya tiene la lista de deseos que espera sea honesta, consciente, fiel. Lo escrito comienza a tener más que ver con nosotros en la medida que nos pasa el tiempo. Se constriñe todo a un año, esos anhelos extendidos, esquivos, se rehúsan con nostalgia, claro, hay cosas que cuesta abandonar así por así, de un día para otro.

Nos dijeron que podíamos ser todo. Que bastaba con querer. Que la voluntad era suficiente para empujar cualquier límite. Que el talento se fabricaba con actitud. Y así crecimos convencidos de que lo común era ser excepcionales. Pero no lo es.











