Antes de ir a votar mañana tenga en cuenta que tanto conoce al candidato por quien piensa hacerlo. Vea bien que tenga una hoja de vida sin tacha, que no ande en malas compañías, que sea un trabajador sin pausa, decente en la política y en la amistad, y en especial, que tenga las manos limpias.






Definitivamente hay muchos locos en la calle, con y sin diagnóstico, con y sin medicación. Y si todo sale bien habrán muchos más. Si usted es de los que se asusta con la locura, neurótico y miope ante la propia insania, prepárese: está en camino una revolución que empezó un psiquiatra hippie en los setenta en un pueblito de Italia.
















