Tome una sabana extensa, fértil y muy hermosa, hacia el borde oeste haga un relieve prominente para separarlo de Chile; hacia el sur, algo de helado glacial; hacia el oriente decore con el océano atlántico y Uruguay; y al norte ponga a Brasil, Paraguay y Bolivia. Tome luego una base indígena que difuminará -hasta diluirla- continuamente y enviarla a las fronteras; déjela en el borde superior para usarla más adelante























