En un verano al final de los 70´s una minúscula mujercita, esperaba parir un huracán. Me esperaba para el 20 de Julio, no podía ser de otra manera. Tenía que nacer entre redoblantes, banderas tricolores dando vueltas, uniformes nuevos y zapatos bien lustrados. Pero para sentar un precedente, llegue una semana tarde.




La Copa América que está por culminar en Argentina, a propósito, deja una gran lección para todo el mundo —aunque sea de Perogrullo— y es que los chicos crecen. Fue insensato quien pensara que jamás ocurriría algo así. El cambio es propio de la naturaleza humana y es la razón de ser de la evolución misma.














