La psicosis no siempre se manifiesta con toda la pompa con la que el hombre común se la imagina. No siempre se encuentra un paciente alucinando con enanos amarillos o con voces demoníacas que le susurran al oído perversiones. Cuando no cabalga en un brote, muchas veces el psicótico se desconecta de la realidad en un proceso apagado y lúgubre que los académicos llaman síntomas negativos.





Por las fotos que se han publicado, tanto en los periódicos locales como en las redes sociales, de las inundaciones ocurridas en San Andrés el domingo pasado, no queda duda de que el aguacero que cayó fue violento y descomunal. En ellas se veía una isla ahogada en las aguas turbias de las corrientes que sobrepasaron los niveles de los canales naturales y artificiales de desagüe.

















