
Me dieron las doce de la noche navegando en el RADAR, entre enlaces de música recibidos por Messenger y WhatsApp. Insomne, mientras la brisa salada del Caribe se colaba entre las cortinas de mi loft, el bajo de ‘Tell U’ finalmente reventó en las bocinas.






Hace algunos días volví a leer 'Piel negra, máscaras blancas' (Black Skin, White Masks), una de las obras más importantes del psiquiatra y pensador martiniqueño Frantz Fanon (1925–1962). Nacido en Martinica, estudió medicina en Francia y se especializó en psiquiatría. A mi juicio, es uno de los autores que más ha contribuido a comprender el impacto psicológico del colonialismo sobre los pueblos afrodescendientes y colonizados.
Lo vi merodeando en el patio. Su obsesión: las insignificancias, lo mal acomodado. Bastaba con preguntarle qué buscaba para que se marchara. Sé que le dicen Mr. Lloyd, pero nada más. No recuerdo haber indagado por su pasado. Es un pendiente. Ahora soy yo la de la manía. Quiero conocer la historia de las mujeres y hombres a las que no les conocí amantes.
El mensaje de la Palabra de Dios en este domingo, es una invitación a cultivar la inteligencia espiritual, que nos la ofrece Dios y que es fruto de dejarnos iluminar por la Palabra de Dios y de dejarnos llenar del Espíritu Santo. 













