
Con el propósito de generar impacto directo en el desarrollo de los territorios insulares, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) presentó una nueva estrategia de capacitación orientada a los sectores de construcción, transformación y conservación en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
La iniciativa contempla distintos procesos formativos enfocados en mejorar las condiciones de vida de las comunidades, especialmente en áreas rurales. Entre los proyectos más destacados se encuentra la ejecución de 23 intervenciones tipo placa huella, distribuidas entre ambas islas, con el objetivo de facilitar el acceso a zonas productivas y fortalecer la movilidad en sectores agrícolas.
Formación con impacto comunitario
Además la oferta incluye cursos relacionados con la edificación de estructuras en materiales como madera y ladrillo, así como programas dirigidos a optimizar el aprovechamiento de productos del campo mediante procesos de transformación, evitando pérdidas y promoviendo su valor agregado.
De acuerdo con Silvia Archbold, coordinadora de formación complementaria, esta propuesta busca que cada proceso educativo tenga un efecto tangible en el entorno social. En este sentido, resalta que la meta es que los aprendizajes contribuyan a mejorar tanto las condiciones de vida como las dinámicas productivas de la población.
Otro aspecto clave es que las convocatorias están dirigidas a colectivos organizados, como asociaciones, gremios o comunidades, y no a postulaciones individuales. Cada grupo interesado deberá reunir un mínimo de 15 participantes y formalizar su solicitud, lo que permitirá garantizar un alcance más amplio y beneficios compartidos en los territorios.
Con esta apuesta, el SENA busca consolidar procesos de formación que no solo transmitan conocimientos, sino que también impulsen el crecimiento económico y social en las islas.





















