
En el centenario del periódico Searchligth, reproducimos fragmentos del testimonio ‘Memoria de un Visitante: Aproximación al Archipiélago de San Andrés a fines de 1913’, escrito Emilio Eiton, quien llegó a las islas a cumplir una misión técnica y se encontró con unos sanandresanos ilustrados y ávidos de aportar beneficios al país, al contrario de lo que se pensaba en ese entonces...
“… (Queremos) consignar una impresión que, si se nos permite, calificaremos más bien de sorpresa. Nos referimos a la persona del señor Francis Newball, actual intendente. Sorpresa hemos dicho y no seríamos sinceros si dijésemos lo contrario; sorpresa porque nos habíamos formado la idea de un hombre tosco, de pobre presencia, de modales rudos y, sobre todo, de un orgullo de príncipe oriental; teníamos la idea de que Newball se comía con ropa y todo y sin mascarlos a todos los colombianos…
Lo imaginábamos en un trono, con harén y eunucos, a quien siguiesen, como corderillos, los habitantes de la isla para pisotear a su tiempo el pabellón colombiano; nos habíamos representado a Newball hablando únicamente inglés y dando patadas a los empleados que del continente viniesen a hablarle en castellano.
En una palabra creíamos que otra vez nos íbamos a encontrar con un Kaid árabe fanático enemigo de la cristiandad y furioso adversario de Colombia a quien le iba a arrebatar estas regiones de territorio para venderlos en Washington como otros vendieron a Panamá.
“Ese fue el Newball que imaginábamos y que dista tanto del real como la tierra de la constelación de Hércules. Así fue cuando nos encontramos con un joven, pulcro y correctamente vestido, afable y bondadoso, con amaneramientos distinguidos y, fijarse!, hablando castizo español no pudimos menos de sentir un verdadero regocijo. El Newball anti-colombiano, la Patria de él y la nuestra. (…)
Cierto, ciertísimo es que el joven mandatario tiene en la isla un prestigio personal muy grande; se le estima y se le quiere porque es hombre que se capta las simpatías aun desde el primer saludo.
Pero, deben estar seguros todos los colombianos como lo estamos nosotros, de que jamás hará uso de su prestigio, de sus influencias para sacudir el débil e inestable dominio de Colombia. El ama, como el que más, la integridad de la Patria.”
(*) Agradecimientos a Samuel Robinson y Leonor Umbacía





















