
La inflación en el país cerró 2025 en 5,10 %, levemente por debajo del registro de 2024, cuando se situó en 5,2 %, según lo dio a conocer este jueves el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Arriendos, comidas fuera del hogar y educación, lo que más golpeó el bolsillo de los colombianos.
Piedad Urdinola, directora de la entidad, indicó que solo en diciembre la variación en el costo de vida de los colombianos fue de 0,27 %, por debajo del 0,46 % de lo observado un año atrás.
El dato del año completo confirmó que, pese a la desaceleración observada en algunos meses de 2025, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) terminó nuevamente lejos de la meta puntual del 3 % del Banco de la República y por fuera del rango de tolerancia del Emisor, de entre 2 y 4 %, completando cinco meses en serie sin que se cumpla la meta.
Presiones estructurales
Según lo explicado por la funcionaria, el comportamiento anual del costo de vida estuvo impulsado, principalmente, por alojamiento, alimentos y servicios, rubros de alto peso en la canasta familiar. En particular, las mayores contribuciones provinieron de arriendos y de las comidas fuera del hogar, dos gastos difíciles de ajustar para los hogares.
Entre las subclases con mayor impacto se destacaron el arriendo imputado y efectivo y las comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio, que en conjunto explicaron una porción significativa del aumento anual de los precios. Estos rubros reflejan presiones estructurales asociadas a indexaciones, costos laborales y ajustes en servicios
Por divisiones de gasto, ‘Restaurantes y hoteles’ registró una inflación anual de 7,91 %, la más alta entre los grandes grupos. Le siguió ‘Educación’, con 7,36 % impulsada por alzas en matrículas de educación básica, secundaria y preescolar. También sobresalieron ‘Salud’ (7,20 %) y ‘Bebidas alcohólicas y tabaco’ (6,37 %).
En contraste, los menores incrementos se observaron en ‘Información y comunicación’ (1,22 %), ‘Prendas de vestir y calzado’ (2,12 %) y ‘Recreación y cultura’ (1,85 %), rubros que ayudaron a moderar parcialmente el resultado final del índice, pero sin compensar las presiones provenientes de vivienda y servicios.
La estructura del IPC dejó en evidencia que la inflación de 2025 fue, en buena medida, una inflación de servicios. Este grupo, que representa más de la mitad de la canasta, cerró el año con una variación anual de 6,42 %, muy por encima del promedio general.
En contraste, los bienes no durables –como alimentos– subieron 4,10 %, mientras que los bienes durables apenas registraron una variación de 0,47 %. Esta diferencia confirma que el problema inflacionario estuvo menos asociado a choques transitorios y más a rigideces de costos y ajustes persistentes en precios regulados y servicios intensivos en mano de obra.
Brechas
El informe del DANE también mostró diferencias relevantes por ciudades. La inflación anual de diciembre de 2025 osciló entre 3,49 % (Valledupar), la más baja y 5,78 % (Bucaramanga) la más elevada, según el dominio geográfico, reflejando realidades muy distintas en el costo de vida entre regiones.
Estas brechas estuvieron asociadas, principalmente, al comportamiento de los arriendos, los servicios públicos y las comidas fuera del hogar, rubros que no impactan de la misma forma a todas las ciudades y dependen de dinámicas locales de oferta, demanda y regulación.
Por niveles de ingreso, la inflación tampoco fue homogénea. Los hogares de ingresos altos cerraron 2025 con una inflación anual de 5,17 %, mientras que la clase media registró 5,11 %. En ambos casos, el impacto estuvo asociado a servicios, educación, salud y gastos en restaurantes.
Para los hogares vulnerables y pobres, la inflación anual fue menor, de 4,97 %, apoyada en una menor presión relativa de algunos alimentos y servicios. Sin embargo, estos hogares enfrentan un problema adicional: aunque la inflación es más baja en términos porcentuales, su capacidad de absorción es mucho menor, por lo que el impacto sobre el ingreso disponible sigue siendo significativo.
El cierre de 2025 dejó a la inflación más de dos puntos porcentuales por encima de la meta del Banco de la República y en un contexto que anticipa nuevos retos. El aumento del salario mínimo del 23 % reforzará las presiones sobre servicios, arriendos y precios indexados.
Analistas advierten que con el ajuste del 23 % del salario mínimo es probable que la inflación este año alcance niveles de entre 6 y 7 %.
(Con información de El Tiempo)



















