
Johana Rodríguez, nacida en Cartagena, vivía con su hija Ana Corina en una zona rural del municipio El Hatillo, al sur de Caracas. “Nos están matando, mataron a mi mamá, no sé qué pasa, pero creo que no nos veremos más”, alcanzó a decir en una última llamada a su familia.
Un estruendo sorpresivo despertó a Yohana Rodríguez Sierra y a su hija Ana Corina, mientras dormían en su vivienda-finca del municipio El Hatillo, un pueblo colonial situado en el estado Miranda, al sur de Caracas.
Era la una de la mañana del 3 de enero de 2026 y, en medio del aturdimiento, según la hija, las mujeres decidieron salir al patio para ver qué estaba ocurriendo. Pero, al salir de la casa, fueron alcanzadas por otra explosión. Se trataba de misiles lanzados desde aeronaves estadounidenses.
La madre murió en el acto, tendida en el patio de la casa. Ana Corina, de 22 años, quedó gravemente herida, pero aún le alcanzaron las fuerzas para llamar por teléfono a algunos familiares y contarles, con palabras entrecortadas, lo que acababa de ocurrir.
“Es como una invasión extraterrestre”
Aún no son claras las cifras de muertos que dejó el ataque del gobierno de Estados Unidos sobre Venezuela para la extracción del presidente Nicolás Maduro. Algunas versiones no oficiales hablan de hasta 90 víctimas.
A cuentagotas se ha empezado a hablar de las víctimas militares que causó la artillería del presidente Donald Trump sobre las bases venezolanas; pero mucho menos se conoce sobre el número de civiles inocentes muertos.
Uno de los pocos casos que ha trascendido a nivel internacional es el de la mencionada Rodríguez Sierra, de 45 años de edad.
Versiones no oficiales mencionan los 90 muertos por el violento ataque del gobierno de Trump en cinco puntos distintos de Venezuela, concentrados hacia puntos militares neurálgicos.
Una llamada horrible
Una de las primeras versiones divulgadas por medios locales es que la muerte de Rodríguez Sierra pudo haberse dado en medio de un grave error de cálculo de las fuerzas estadounidenses, cuyo objetivo era destruir unas antenas de comunicaciones que estaban instaladas en unos cerros cerca de la casa.
“Nos decía ‘nos están matando, mataron a mi mamá, no sé qué pasa, pero creo que no nos veremos más’”, dijo la joven Ana Corina en la llamada, según testimonios de los familiares, publicados por el diario El Universal de Cartagena.
De acuerdo con el relato de la joven en el sector hubo más civiles muertos, aunque se ha divulgado poco de manera oficial. Los familiares de Yohana y Ana Corina, residentes en Cartagena y otros tres municipios del departamento de Bolívar, manifestaron su tristeza y rechazaron la trágica muerte.
“Tenemos conocimiento de que ellos (Estados Unidos) ya sabían dónde estaba Maduro, entonces no entendemos por qué atacaron puntos rodeados de civiles, mientras dormían. Es un gobierno sin conciencia humana, sin respeto por los inocentes porque ya son más de 100 los muertos en estos momentos. Ellos querían ejercer su poder como fuera”, citó el diario colombiano.
Sus familiares definieron a Rodríguez Sierra, comerciante independiente, como una mujer valiente y madre soltera que logró sacar adelante a sus tres hijos. Uno de ellos vive en España; el otro, en Cali.
Los familiares también contaron que Yohana y Ana Corina habían pensado venir de vacaciones a Colombia en la más reciente temporada navideña, con la intención de celebrar la graduación de la joven como enfermera profesional. Pero las condiciones diplomáticas entre los dos países la obligaron a aplazar el viaje hasta febrero.
Un centenar de muertos y desaparecidos
Ahora la preocupación de la familia en Colombia es que ven casi imposible poder repatriar el cuerpo de Johana y les preocupa que Ana Corina esté sola en estos momentos. Además, con las difíciles condiciones de seguridad es muy complicado que alguien pueda ingresar a Venezuela a ayudarla.
Con el paso de las horas se conocen más historias de civiles muertos, parecidas a la de Rodríguez. Las primeras imágenes que circularon en redes sociales son impresionantes. Muchas explosiones y fotos de cuerpos de militares destrozados. Porque, aunque el ataque de las fuerzas gringas parece haber sido focalizado en instalaciones militares en la capital del país, ya comienzan a circular testimonios de muchos de los habitantes de la ciudad al momento del ataque.
(Tomado de Revista CAMBIO)



















