Después de más de medio siglo de pervivencia en este territorio insular del país y con mucho agrado observo que la dispersión de personas a otras partes del mundo ha extendido lazos para influenciar en la cultura, arte, música, idioma y demografía por doquier.
Esta influencia positiva trae consigo una fuerte retroalimentación que enaltece al archipiélago. El efecto del entrelazamiento cuántico de nacer o crecer en éstas islas conforma un lazo con el cual poco es dable describirse a sí mismo de forma independiente del archipiélago.
En particular cabe mencionar la Organización Raizal fuera del Archipiélago (ORFA) constituida en el 2004 que busca visibilizar y preservar las prácticas culturales dentro de los lineamientos de la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y Justicia del país. Esto nos lleva a hacer mención de la XXI Semana Raizal en la ciudad de Bogotá, donde se encuentra su sede.
Es de notar que en este mismo medio de comunicación se hace un largo recorrido que incluye el Green Moon Festival, Festival de Teatro Ethnic Roots, Feria Insular del Libro FILSAI, Emancipation Week, donde se concluye que el fervor, la alegría, orden y buenas maneras hicieron gala.
En conclusión, claras manifestaciones de una diáspora raizal que vibra con cultura y comportamiento social digno de ser reconocido. Además, del cómo el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina enriquece en territorio y culturalmente hablando a Colombia y al conjunto de personas llamando Nación.



















