Escribo esta columna con dolor por el reciente deceso de quien, en vida, fuera un gran compañero en el océano, el capitán de altura Nemesio, conocido también como ‘Kappa’. Tanto como el sentimiento, duele enterarse de cómo sucedió: la falta de humanidad y los claros signos de descomposición social que revela…
Se hace relevante considerar que, desafortunadamente, temas como la indolencia vial, el control al exceso de alcohol y velocidad, la imprudencia del conductor y la deficiencia en señalización, son agravantes en los cuales hay tareas por hacer. Entre ellas el hecho que indudablemente las llamadas “mulas” por ser de tracción delantera ‘jalan’ a un lado cuando el conductor pisa el acelerador a fondo. Lo vemos a diario y a través de los años.
Lo cierto que hay mucho por hacer en el tema de la seguridad vial. Madres con menores de edad al timón con el celular en mano; conductores a “como si los persiguiera el diablo” en poderosas motocicletas por las principales vías, transporte de carga pesada, de gran tamaño o alto nivel de riesgo como vidrio o espejos, son parte del menú diario. Y hay más…
Pero no todo se le abona a la ciudadanía al volante, puesto que cruzar la calle las vías es literalmente un peligro.
Si hablamos del animal cebra Equus equidae, es posible que algunas no tengan rayas; lo que no es viable es que la señalización del paso de peatones (llamadas popularmente 'cebras') presenten el estado en el que se encuentran en San Andrés: invisibles en la mayoría de los casos.
Por los tanto, la circulación de vehículos motorizados, de pedal o, sencillamente de a pie, es un literal caos de movilidad. En resumen, vivir entre ‘cebras y mulas’ conforme se observa, no es digno de la humanidad. Y, tristemente, así estamos… ¿Seguiremos repitiendo la historia?
------------------
Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan.



















