
En el marco cultural y festivo que vive el archipiélago de San Andrés y Providencia por el Festival Internacional de Teatro Ethnic Roots, la obra ´El Grito Sagrado´ llegó para cautivar los corazones isleños a través de una puesta en escena de talento, fuerza y sentido social.
La pieza narra desde una óptica colorida y musical la gesta de La independencia de Argentina a través de la historia de María Remedios del Valle, una mujer negra que fue clave en esta lucha y que –tal cual como sucedió en Colombia con el presidente Juan José Nieto Gil– fue invisibilizada por su origen étnico.
“María Remedios del Valle fue una prócer negra que luchó junto a Manuel Belgrano por la independencia. Por su condición de mujer y negra, terminó viviendo en la calle hasta que Juan José Viamonte la reconoció y rescató”, narra Lorena Romanin, directora original de la obra.
Y es cierto que hay muchas mujeres olvidadas, y cada una tiene su historia interesante. Pero la que apareció fue ella. Y por todo lo que contamos en la obra queda claro que muchísima gente no sabe quién fue, lo cual parece increíble. Que una persona que haya vivido todo lo que vivió y haya dado tanto —al punto de perder a su marido y sus hijos— terminara pidiendo limosna en la puerta de una iglesia en San Telmo (San Ignacio) durante años, y que nadie le creyera lo que fue… Es una historia apasionante.
Un periplo asombroso
Ya son más de 30 funciones las que han realizado en todo el mundo, pero al aterrizar en el Archipiélago, cuentan sus protagonistas, se encontraron con relatos y cosmogonías que reflejan parte del espíritu que quieren mostrar: la fuerza femenina del pueblo afrodescendiente.
Tambores, cuatros y más instrumentos aportaron las sonoridades con las que se deleitó al público en una noche que, según algunos, quedará en la retina social por mucho tiempo debido a su contundencia y belleza en el escenario.
La propuesta es fresca y desafiante: un proyecto unipersonal en la que la actriz que da vida a María Remedios es la encargada de llevar el tempo, control y el peso del hilo argumental de esta expresión artística.
Si bien puede parecer algo retador cargarse un espectáculo de esta envergadura casi de manera solitaria, la protagonista de Un Grito Sagrado, Dayana Bermúdez Cortes, dice que es una prueba en la que cada vez que se sube a la tarima recuerda la tenacidad y esfuerzo de todo un equipo de trabajo que hacen posible la performance.
“Es mi primera vez haciendo una obra unipersonal y la verdad es que nos han acogido muy bien en todos lados, la crítica, prensa y población nos han respaldado”, afirma Bermúdez.
Armonía y rugido social
Igualmente, otra de los integrantes de este grupo es Pina González, compositora y arreglista musical, quien tiene la responsabilidad de llenar de suspenso, drama y emoción a todos los espectadores en cada presentación.
"Es un relato histórico que debe ser revelado: es necesario y vemos cómo la gente se sorprende de que un personaje tan importante y tan constituyente en la historia argentina haya estado ocultado, por eso la rememoramos con nuestros sonidos”, explicó González.
Por otra parte Lucas Sanjurjo, también músico, destacó que el núcleo de actuación es la necesidad de visibilizar las luchas de la heroína exaltada junto a sus compañeras de batalla.
“Tuvimos que revisar un montón de cosas. Así que fueron meses de trabajo, de ensayo, de adaptación, de conocernos para poder plasmar bien el concepto que traemos, una mirada de empoderamiento femenino y justicia histórica”, acotó.
El teatro es un tesoro cultural. También es una forma de resistencia en sí misma que al evidenciar la lucha histórica de las mujeres negras en cualquier parte del planeta nos sacude el alma y la memoria. Sobre todo cuando llega acompañada, como en esta ocasión, de una puesta en escena maravillosa.



















