
El ejercicio cultural, ambiental y de resistencia 'Encuentro de Agriculturas para la Vida', llegó a su fin dejando tras de sí decenas de enseñanzas, relaciones y, en especial, compromisos para trabajar por el campo del Caribe. Hablan protagonistas.
Con una jornada que incluyó un espacio de debate sobre calendarios de siembra, se dio cierre a esta coincidencia que se extendió por varios días en el territorio insular, combinando teoría y praxis para abordar temáticas agrícolas de manera amplia e incluyente.
Poco a poco, los visitantes fueron explicando sus perspectivas sobre lo que les quedó de este encuentro, recalcando que se trató de un hecho sin precedentes en San Andrés, ya por primera vez se logró conjugar conocimientos de múltiples sectores contado con una rica identidad que permitió profundizar en los diálogos de la tierra.
Uno de los puntos destacados por los asistentes fue el de las similitudes que se tienen sobre estas temáticas; a pesar de la distancia, se comparten metodologías, costumbres, relaciones y hasta espiritualidad que permitieron que estas actividades fluyeran y dejaran huella.
Igualmente, los gestores originarios de ‘Raizal Youth’ explicaron que se allegaron consensos sobre los pasos que seguirán de ahora en adelante, pues quedó claro que las labores continuarán con la necesidad de erradicar brechas –por ejemplo– sobre el uso, tenencia y permanencia de las tierras. Una prioridad latente y presente.
Tertulias, contactos, postales e intercambio de conocimientos fueron parte de este epílogo en el que se crearon espacios para que los participantes se reunieran para dialogar, recitar poesía, hacer trueques de artesanías, narrar anécdotas y relatos vividos en esta experiencia.
Testimonios
Una de las personas más activas fue Lilien Mclaughlin, agricultora del San Andrés, quien destacó que gracias a estos procesos ha podido hacer conexiones con otros países, quienes ahora saben de su existencia y valoran su esfuerzo.
“Me pareció excelente porque tuve muchos nuevos amigos, no esperaba que nos trataran tan bien. Espero que siga continuando, que esto no pare aquí”, dijo Mclaughlin.
Por otra parte, la docente Catalina Toro Pérez, resaltó que estos encuentros fueron clave para proyectar un plan de acción para la agricultura en los próximos tres años.
“Un primer paso es definir los roles. Lo segundo es que hay elementos comunes y particulares, porque el cambio climático ha afectado nuestra forma de sembrar y relacionarnos con la naturaleza”, anotó Toro.
Desde ya se aguarda que el próximo encuentro sea igualmente inspirador convocando a más regiones que representen las costumbres, hábitos y prácticas de la agricultura del gran Caribe.





















