
En el marco del Encuentro Internacional de Agriculturas para la Vida se llevó a cabo una jornada de visitas a fincas locales para conocer de primera mano los métodos de preparación de suelo, cosmovisiones y formas de labrar la tierra, reconectándose así con la naturaleza.
Las delegaciones visitantes recorrieron los pasos de los antepasados de las islas, descubrieron frutos endémicos y vieron directamente cómo se manejan procesos aviarios y porcícolas.
A través de caminatas se fomentó el amor por el campo y se expresaron historias sobre cultivos en el territorio; bosco, cocoplum, limón, bread fruit, menta, tomate cherry y yuca fueron algunos de los productos naturales que fueron presentados a los visitantes, promulgando lazos de hermandad.
En cada paso, una explicación. En cada planta, un legado. Estas fueron las consignas entregadas en los terrenos receptores en un ‘día de juntanzas’, trabajo en equipo y pedagogía mutua entre países del Caribe y regiones de Colombia.
La ´toma’ de la isla
La actividad se realizó en simultáneo en sectores como El Cove, San Luis, La Loma y la vía Circunvalar, generando diálogos enriquecedores y apropiación de los esfuerzos que desarrollan los campesinos para preservar la memoria y tradición del campo.
La acción contó con un espacio práctico en el que los asistentes pudieron ayudar a los agricultores de San Andrés por medio de limpiezas de maleza, desoje, siembra de semillas y hasta preparación de cocos. Este apartado tuvo como objetivo usar lo aprendido en un contexto real.
Sin embargo, también hubo momentos de disfrute en el que por medio de preparaciones típicas como tortas de banano y té de promenta, se compartió con los invitados y se tomaron postales para el recuerdo del ejercicio.
Representantes de Puerto Rico, Cuba, Boyacá, Jamaica y las Islas Vírgenes fueron parte de esta coincidencia en la que se marcó un precedente sobre el cuidado ambiental y la necesidad de apuntarle a un relevo generacional en materia agrícola.
Testimonios
Una de las líderes de la iniciativa fue Keisy Ospino, miembro de la organización R-Youth, quien destacó que estos eventos son primordiales para la pervivencia de los saberes y cultura del pueblo étnico raizal.
“Hoy estuvimos en cuatro fincas. Lo que hicimos fue ayudar a nuestros mayores a sembrar y en sus tareas diarias. Además nos pusimos manos a la obra, todo muy bien dirigido“, dijo Ospino.
Por otra parte Félix Banguero, profesor de artes dramáticas del Departamento del Cauca, comentó que obtuvo muchas enseñanzas en esta ocasión, lo que le servirá para implementar en su sitio de vivienda.
“Hay que seguir fortaleciéndonos. Estoy muy contento al ver estos policultivos, muchas especies antrópicas y naturales: una excelente apuesta”, concluyó Banguero, mientras disfrutaba un té de hierbas aromáticas en la parcela 'Dreamland'.





















