
Luego de haber recibido atención especializada tras encontrarse enredada en el mar y con dificultades para nadar, una tortuga marina de la especie 'Caretta Caretta', comúnmente conocida como cabezona, fue liberada de manera exitosa en el océano circundante del Archipiélago.
De acuerdo con la Corporación Ambiental Coralina, este tipo de acciones hacen parte de los esfuerzos interinstitucionales para la conservación de especies en peligro de extinción en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Andrea Pacheco, bióloga de esta entidad, indicó que el animal recibió, previo a su liberación, una valoración exhaustiva para verificar y garantizar su estado de salud.
"Se tomaron algunas medidas morfométricas, se revisó su estado de salud, flotabilidad y medidas del caparazón. Posteriormente, se le colocaron marcas de identificación en ambas aletas y un chip subcutáneo, como parte del proyecto FiwiRiif y el santuario azúl de las tortugas marinas", comentó Pacheco.
Así mismo, la bióloga explicó que de esta manera se le podrá hacer seguimiento y monitoreo de sus movimientos, y recolección de información valiosa para los programas de conservación e investigación.
Todo el proceso, que inició el pasado 12 de mayo, se realizó con apoyo de la Armada Nacional, además de la Fundación Tortugas de Mar, en cabeza de su directora Karla Barrientos.
Además, como parte componente educativo y de fortalecimiento institucional, la bióloga mencionó que se realizó un taller teórico-práctico con los infantes de marina encargados de custodiar zonas de anidación, como Cayo Bolívar (East South East Cays).
"Durante esta capacitación, se abordaron las técnicas apropiadas para el abordaje, marcaje y lectura de chips de tortugas marinas, además de la entrega de kits especializados que permitirán dar continuidad a estas acciones en el marco del proyecto de conservación liderado por la Armada Nacional", agregó Pacheco.
Finalmente, desde la Corporación Ambiental se hizo énfasis en la situación actual de la 'tortuga cabezona', especie amenazada a nivel global, con registros preocupantes en Colombia, especialmente en el Caribe y el Archipiélago, donde sus números están muy mermados por caza para consumo y reducción de su hábitat.



















