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La travesía cristiana por la vida

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SANABRIA.OBISPOUna manera bonita de entender la vida cristiana es como una travesía. Hoy, Jesús invita a sus discípulos a ir a la otra orilla, para lo cual es indispensable atravesar el mar con sus tempestades, y la noche con sus oscuridades. Será una aventura apasionante, en la cual podemos naufragar a causa del miedo, o lograr llegar a la otra orilla con la ayuda del Señor.

El miedo, por la falta de fe, nos puede hacer naufragar; en cambio, la confianza absoluta en Jesús, nos permitirá llegar a la meta. Para la travesía de la vida, Jesús nos ofrece unos consejos muy prácticos (Cfr Mc 4,35 – 40).

Primer consejo: saber para dónde vamos. La invitación de Jesús a sus discípulos es, “Vamos a la otra orilla”. Esa es la meta, consiste en llegar a la otra orilla, para lo cual hay que atravesar el mar que facilita la navegación, pero pueden aparecer tempestades imprevistas. No se puede perder de vista la otra orilla, que bien se puede entender como la orilla de la felicidad, la orilla del bien, la orilla de la justicia, la orilla del reino de Dios, la orilla de la santidad, la orilla del cielo, la orilla de la salvación. Somos ciudadanos del cielo. Somos seres para la vida y no para la muerte; no espera una casa permanente en el cielo.

Segundo consejo, tener en cuenta que la travesía es marítima y nocturna. La simbología bíblica habla del mar como lugar de muerte y casa del maligno. El mar es amenazador, caótico y potencialmente destructivo. La travesía es nocturna, que puede acrecentar el miedo y la angustia. No por el hecho de ir con Jesús desaparecen las tempestades y las oscuridades, esas hacen parte del viaje, no se buscan ni se desean, simplemente aparecen. Hay que estar preparados para cuando lleguen. La travesía no es fácil; el camino no está trazado; se va navegando según sean las corrientes, por eso, nunca es el mismo. Toda familia y toda la comunidad parroquial van haciendo su propio camino.

Tercer consejo, viajar en una sola barca. La travesía es en barca, que en la tradición cristiana representa a la Iglesia. En la barca va Jesús y sus discípulos, es decir, va la Iglesia. El individualismo está carcomiendo la vida eclesial. Tenemos cristianos que quieren navegar cada cual en su barca. Nos cuesta entender que vamos en la misma embarcación, que somos hermanos responsables unos de otros, y que vamos hacia el mismo lugar. La familia toda, padres e hijos, tienen que subir a la barca, la travesía cristiana no es individual. Volvamos a subir a la familia completa. En la vida parroquial no seamos creyentes solos, trabajemos por construir comunidad, porque la fuerza comunitaria es aliento para contrarrestar las olas violentas del mal. La barca nos permite poder estar a solas con Jesús; crear un ambiente favorable de convivencia fraterna; la barca nos va llevando a todos en la misma dirección, y es en la barca donde se logra conocer más profundamente al Señor, su divinidad y su poder.

Cuarto consejo, ir preparados porque habrá tempestades. En el mar, en cualquier momento se levanta una tempestad. El mar no responde a lógicas humanas, sino a circunstancias climáticas que se salen de nuestro control. La vida nos puede sorprender con tempestades. Los discípulos, aunque navegantes avezados, se dejan atrapar por el miedo, la cobardía y la falta de fe. En las horas de tempestad lo peor es caer en desesperanza y cobardía; tampoco debemos lanzarnos al mar, hay que luchar. Las tempestades no son indicadores de fracaso, son desafíos para superar.

En el mundo en el que vivimos se levantan tormentas que arremeten violentamente contra nuestra barca. Las fuerzas de la violencia, de la muerte, de ideologías que quitan del centro al ser humano para poner intereses económicos o políticos tienen una fuerza devastadora; la corrupción parece adueñarse del mundo dejando miseria a su paso. La búsqueda afanosa del dinero es tal que está destruyendo la casa común, la naturaleza y la dignidad humana por favorecer intereses de pocos. En definitiva, la lucha no es contra enemigos terrenos, sino contra el espíritu del mal, contra el leviatán, contra el demonio.

Quinto consejo. Contar con la compañía de Jesús. En la barca va el Señor, él nunca abandona a su Iglesia; a veces es imperceptible su presencia, pero siempre es indispensable su ayuda. No dudemos en acudir a él, porque es allí, en las tempestades donde podemos experimentar manifestaciones muy profundas de su ser. En la tempestad aparece como el Señor del mar. Aunque el mar sea indomable para las fuerzas humanas, no lo es ante Jesús. Solo Dios, el Creador, puede dominar, gobernar y silenciar. Jesús tiene el señorío sobre las potencias negativas, porque él es Dios.

¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen? Aunque dormido, Jesús está ahí. Notemos un contraste bellísimo; mientras los discípulos están atrapados por el miedo y la falta de fe, Jesús duerme plácidamente como niño en brazos de su Padre, quien le brinda un amor total y puro. Dice el Papa Benedicto que “por este poder del amor, puede dormir durante la tempestad totalmente seguro en los brazos de Dios”. Aunque está unido al Padre, también es solidario con los que enfrentan el miedo. Ante las tempestades vamos con la seguridad del poder del amor puro del Señor. El Libro de Job da una sentencia al mar amenazante: “Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas” (Job 38, 11).

A la otra orilla legamos cambiados, porque lo vivido nos cambia; dice el salmo 106, “Entraron en naves por el mar, comerciando por las aguas inmensas. Contemplaron las obras de Dios, sus maravillas en el océano”. A la otra orilla llegamos resucitados porque hemos vencido el mar y la noche que simbolizan la muerte; ahora somos creaturas nuevas, como dice san Pablo a los Corintios, “para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos… El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado” (2 Cor 5, 17).

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan.

 

Última actualización ( Domingo, 23 de Junio de 2024 03:55 )  

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