Home Opinión Columnas Cicatrices de amor
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

a.BANNER.PRO.ARCHIPIELAGO02.jpg

Cicatrices de amor

Correo Imprimir PDF


SANABRIA.OBISPOEn un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba.

Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el cocodrilo le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar. Cuando salió del trauma un periodista le preguntó si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son estas". Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. "las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida".

Quiero que reflexionemos sobre las cicatrices del amor, porque de esto nos habla el texto bíblico del día de hoy: “miren mis manos y mis pies: soy yo en persona.” Jesús muestra sus cicatrices en manos, pies y costado, para demostrar su resurrección y su amor por nosotros.

Jesús, como la madre de la historia, nos sostuvo para que el cocodrilo del pecado y de la muerte no nos desgarrara; pero no solo nos sostuvo, sino que entregó su vida por salvar la nuestra. Sus cicatrices no son solo por causa de los agujeros de los clavos y la lanza, son causadas por nuestro pecado. Cada vez que pecamos agujereamos el corazón del Señor.

Jesús, como la mejor mamá, es capaz de excusarnos, justificando que lo crucificamos por ignorancia: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Y no contento con eso, está dispuesto a ofrecerse como abogado: “si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero”.

Deberíamos, con gran humildad y alegría señalar las cicatrices de Jesús en sus brazos, en sus pies y en su costado abierto, y decir: "las amo porque Jesús no me soltó y me salvó la vida". Sus heridas nos curaron. Este mundo que está en cuidados intensivos, herido por el pecado, la violencia, la injusticia y tanta maldad, debemos reconocer que no tenemos otro Salvador más que Jesucristo.

¿Cuáles son las cicatrices de amor que Jesús espera ver en nosotros? Responde san Pedro en los hechos de los apóstoles: “arrepiéntanse y conviértanse, para que se borren sus pecados.» Y aquí hay que ser radicales. Aunque suene trágico y cruel, no se puede dejar vivo al cocodrilo, hay que darle muerte al pecado, porque de lo contrario, nos mata. Esa es la muestra de amor más contundente que podemos darle a Dios.

San Juan es claro: “si alguno dice, «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él”.

Si bien, todos hemos sido mordidos por el cocodrilo, y el pecado nos ha causado heridas, algunas muy profundas, que ahora haya cicatrices; El pecado solo se cicatriza con el ungüento del amor de Dios. La conversión es el logro más grande que podemos alcanzar. La conversión es el mejor regalo que podemos brindar a una sociedad herida por el pecado. La conversión es la manera más evidente de demostrar que Jesucristo sigue vivo y que lo amamos.

* Vicario Apostólico de San Andrés y Providencia

--------------------

Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan.

 

 

Translate this page

Welcome Caribe

Welcome.196.PORTADA.jpg

Elisleno178.jpg

RADIO.NACIONAL

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


sai.minvivienda.png

CASABLANCA.CUADRADO

BOLSAS.MAIZ.INTERPLASTICOS.jpg

BANCO.REPUBLICA.ITINERARIO.MAYO2021.jpg

DOITCENTER.AIRE

DECAMERON

TRASH BUSTERS

SOPESA.BANNER.NUEVO01.jpeg

GESA NIFF02