Ser bueno es necesario

Imprimir

EDNA.RUEDEALa gente a través de la historia y de la filosofía se ha preguntado de muchas maneras ¿cual es la razón de ser? ¿que se es lo que soy?. Y sobretodo: ¿cómo se consigue la felicidad? Que vaina tan jodida...

El hombre, se ha asumido como un organismo que se asocia a otros organismos, un ser individual que piensa individual y se auto dirige, un punto único de referencia desde el cual se escribe la historia. Yo no creo.

Un día hace un par de miles de millones de años una célula que aprovechaba el oxigeno se encontró a una que aprovechaba el carbono, se conocieron conversaron y se dieron cuenta que les iba mejor si caminaban de la ‘mano’. La célula que aprovechaba el oxigeno se metió dentro de la que aprovechaba el carbono, se adaptaron y se fueron a vivir juntas.

Hoy a la primera se la llama mitocondria, y aunque se le consideraba nada más que un organelo de células de toda clase, como la estufa en una casa, hoy se sabe que esta ‘estufa’, es en realidad es una cocinera, que tiene su propio A.D.N heredado solo de la madre -lo que nos hace pensar que tenían razón cuando propusieron una Eva- que trajo su historia para hacerle bien a la célula grande.

Cada cosa que usted vea, hecha o no por el hombre, y el hecho mismo de ver, se lo debe a que una cosita microscópica hizo hace muchos milenios algo bueno. Si se cree o no en una deidad superior, si se asume que hay o no creación, hay siempre que reconocer que el bien, inició un proceso que incluye cada nuevo bien.

Porque hacer el bien es necesario.

Otro ejemplo: la Simbiosis que es el término que usa la biología, para definir amistad, para definir la relación de dos o más organismos que se benefician mutuamente de hacerse algo “yo me como tu parasito, me alimento, y así te cuido”, esa es la premisa que la rémora le vende al tiburón, y al tiburón le gusta. Por eso la rémora no teme al tiburón, y usted sí.

Porque ser bueno es bueno.

Incluso dentro de su propio cuerpo habita una flora que hace ver al Amazonas como un desierto, son los que procesan los alimentos y mantienen un equilibrio tenue y delicado que hace que usted no viva hinchado como un globo de gas.

Hacer bien es lo que al hombre le es natural, trascender y abrazar simultáneamente su animalidad, hacer honor a la racionalidad que pregona, significa siempre hacer bien, es lo único que no busca un pago material sino que avanza y enriquece en niveles superiores: hacer bien no es una opción, es una necesidad.

De las vidas vacías de la recompensa que se encuentra en la sonrisa se alimentan las depresiones, las adicciones y en general las enfermedades, siempre es claro que aquel que se ocupa de otro, dilata el tiempo que tiene para sentir sus necesidades como inminentes y llena su mundo con satisfacciones mas perennes que los flashazos del opio.

Nuestros centros de placer, ubicados como un circuito eléctrico en la mitad del cerebro, buscan siempre como depredadores alegrías instantáneas que justifiquen nuestra existencia, algunas básicas como comer, dormir, tener sexo o defecar, otras más elevadas como soñar, ser aplaudido o ganar, pero todas ellas se ven opacadas por la satisfacción que significa hacer feliz a otro, anónima o públicamente.

El bien te quita el miedo, te libera, te eleva, te incluye como la mitocondria en la célula, el bien te hace parte de un único organismo, uno con el otro, uno con el mundo.


Add this to your website