Que se reinvente tu escoba

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EDNA.RUEDA01ENBEl lenguaje importa a la hora de someterse o dominar una crisis. Esta pandemia nos trajo la nueva ola de palabras que, repetidas sin contexto, o usándolas como lugares comunes y sustitutos de conceptos más complejos, se desvalorizan. El ejemplo que se me ocurre es eso que ahora se pide tanto: ‘reinventarse’.

Para empezar, los inventos son objetos, no seres vivos. Nadie inventó el león, ni la gacela, nadie inventó el sauce o la sábila. Los inventos son en principio cosas –tu escoba, por ejemplo–; lo segundo es que el proceso de la invención, habla de uno que sobre otro influye, es decir uno no se inventa (menos se reinventa) a uno lo inventarían (como a tu escoba). Como seres vivos, lo que si hacemos es evolucionar.

Y si bien la evolución es un proceso complejo que tarda millones de años en desarrollar alguna pequeña modificación, en este momento acelerar ese proceso (al menos mentalmente) parece ser nuestra única alternativa: usted puede ser ese-Australopitecos que añora lastimero el pasado y desea con fervor volver al tiempo antes del fuego, o puede ser el Hommo erectus que se inicia la convivencia para sobrevivir. Sabemos hoy, que se repite la historia, que las especies no son continuas, se sobreponen y conviven juntas.

En una reciente entrevista con CNN, Briggite Baptise, bióloga colombiana, experta en temas ambientales y biodiversidad, ex directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos ‘Alexander von Humboldt’ y actualmente rectora de la Universidad EAN, comentaba la importancia de la ‘rareza’ en la evolución. Explicó como esos seres excéntricos y con respuestas disruptivas eran las pruebas vivas que la evolución usaba para ensayar respuestas a problemas viejos y nuevos.

Y es que las necesidades están ahí, las virtudes y los vicios no han desaparecido, lo que cambia es definitivamente nuestra manera de aproximarnos a estas soluciones.

Evocar el pasado cercano –enero– con idealizaciones delirantes no solo es resistirse a la idea de cambio, sino que también significa negar las realidades que el ‘bloqueo económico’ que ocasiona el distanciamiento social, ponen en jaque nuestra cuarentena: conectividad, educación financiera, sistema de salud, desigualdad social.

Se empiezan entonces nuevos paradigmas de colaboración entre lo público y lo privado con una conciencia renovada de que los países que mejor han respondido a la crisis, son aquellos cuyas desigualdades no son tan divergentes.

Por ejemplo, en ‘Turismo de Sol y Playa, en el contexto del Covid-19. Escenarios y recomendaciones’, una publicación realizada por la Red Iberoamericana de Gestión y Certificación de Playas (Proplayas), Camilo M. Botero, Coordinador General, dice: “Finalmente, el deseado tercer momento, traerá una ‘nueva normalidad’, aunque aún sea demasiado incierto saber cuándo sucederá. Una vez esto ocurra, se debería esperar una evolución del turismo hacia un paradigma que reúna varias condiciones de aprendizaje colectivo, centradas en un turismo más resiliente, con mayor gobernanza, mayor sostenibilidad y mayor colaboratividad”.

La evolución hoy, es colectiva o no es.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresen.

Última actualización ( Sábado, 09 de Mayo de 2020 03:43 )