FATEA o el arte de no responder.

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OSWALDO.SANCHEZ

Se dice del autismo (Trastorno del Espectro Autista -TEA) que con frecuencia aparece en los primeros tres años de la vida, afectando la habilidad del cerebro para desarrollar las normales habilidades sociales y de comunicación. Tratando de poderles brindar una mejor calidad de vida a quienes sufren esta discapacidad, la ONU escogió el 2 de abril como el “Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo”.


Precisamente, formular preguntas y darles respuesta forma parte de las habilidades sociales y de comunicación. Su ausencia o dificultad para realizarlas podría ser señal de presencia del TEA; mal que parece ser frecuente entre nuestras autoridades y otras personalidades, aunque se debe ser muy cuidadoso no vaya a resultar que sea FATEA y se diagnostique mal, como pudiera suceder con el COVID-19 y confundirlo con un sencillo resfriado, para desgracia del paciente.

Dicen los que sabe que las preguntas evidencian los deseos de saber cosas nuevas, propician reflexionar sobre el propio saber, fomentan la curiosidad por la búsqueda de nuevos conocimientos y conducen a nuevos conocimientos.

Por eso vale preguntarse ¿por qué hay tantas preguntas sin respuesta?, ¿será verdad que es porque somos tan lerdos que nuestro entendimiento no puede procesar la respuesta? ¿O será, como afirma Durkheim, un problema moral relacionado con el deterioro o rompimiento de lazos sociales y el decaimiento de la solidaridad? Más preguntas sin respuesta.

He aquí algunas preguntas que rondan como ese COVID-19, y del que dicen que la mejor manera de combatirlo es encerrándonos, es decir, no haciendo nada. ¡Qué paradoja!

¿Por qué será tan difícil entender que la vida se comprende mirando hacia atrás, pero siempre yendo hacia adelante?

¿Por qué pregonamos que este es un territorio cristiano, pero deja de serlo para erradicar la violencia y los atentados contra el medio ambiente?

¿Por qué nuestros gobernantes luchan por el voto de sus conciudadanos, pero elegidos dejan de pensar y actuar como los candidatos que fueron?

¿Por qué toleramos al corrupto de nuestro círculo, pero denunciamos a los que no son cercanos?

¿Por qué preferimos ignorar la verdad sobre la violencia, la corrupción y el desgreño administrativo que vivimos?

¿Por qué la Secretaría de Educación no utiliza de manera expedita sus canales de comunicación con la comunidad?

¿Por qué es tan complicado proveer los puestos públicos de acuerdo con los méritos y no según el poder de la recomendación?

¿Por qué la educación no es prioridad nacional ni local, contrario al camino tomado por países que fueron más pobres que nosotros y hoy están a la vanguardia mundial?

¿Es verdad que la inmunidad parlamentaria se extiende a la inmunidad para no acatar las órdenes sobre confinamiento?

¿Por qué nos vanagloriamos de nuestro “mar de los siete colorzzes” y poco hacemos para proteger sus playas, cuidar su fauna y floras marinas y usufructuarlo con responsabilidad?

¿Por qué decimos que los derechos de los niños prevalecen sobre los demás, pero les cerramos los parques, las bibliotecas, las Escuelas vociferando el derecho a la Educación?

¿Cuándo entenderemos que la peste para el Planeta no es el CONVID-19, somos nosotros y no nos hemos percatado?

¿Por qué la prensa olvidó el tema educativo y no le da la misma importancia que a la crónica roja, por ejemplo?

¿Por qué será que se invierte tanto en la formación del docente oficial, pero el desempeño de sus estudiantes es tan irregular?

¿Por qué la convivencia ciudadana no traspasa las rejas del antejardín?

¿Por qué será que esperamos que los demás sean los primeros en colaborar para brindar la nuestra, si acaso?

¿Por qué será que el que quiere aprender, aprende; y el que no, es el que nos gobierna o dirige la empresa?

¿Cuándo se entenderá que todos los hombres somos de la misma especie (Homo Sapiens) y que ni las fronteras, ni el color, ni la lengua, ni las creencias cambian este hecho?

¿Por qué si nos confesamos tan creyentes reina tanta desesperanza?

¿Luego del COVID-19 la normalidad de ayer será la de mañana?

¿Por qué se dice que la Educación es el camino al desarrollo, pero a la nuestra no “le paran bolas”?

¿Por qué será que afirmamos que este es un territorio bilingüe pero nuestros estudiantes tienen pobres calificaciones en la evaluación SABER 11?

¿Por qué será que nuestra Casa de la Cultura no tiene casa?

Pero no todo está perdido, la humanidad cuenta con talentos como Albert Einstein, Isaac Newton, Amadeus Mozart, Bill Gates, Michael Phelps, Satoshi Tajiri (padre de los pokémon), Greta Thunberg, Woody Allen y tantos otros que sufren o sufrieron el mal y pudieron transformar el mundo. Lo que llama la atención es que no hay entre ellos ningún colombiano. ¿Será porque nuestros dirigentes y otras personalidades gozan de FATEA: Falso Trastorno del Espectro Autista?