De mal en peor

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OSWALDO.SANCHEZEl decenio recién ido ofreció oportunidades al país que debieron haberlo sacudido por la magnitud, profundidad y posibles consecuencias de los resultados, para el bien de esta resquebrajada patria. A dos de ellos nos referiremos aquí: la ‘Colombia la más educada’ y el Programa de Bilingüismo. Solo fueron juegos pirotécnicos verbales que distrajeron la atención, vendieron ilusiones y eludieron responsabilidades coyunturales.

En ‘Colombia la más educada’, sagazmente lanzada por el presidente Santos en la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, destacó, entre otros, el muy criticado ‘Ser Pilo Paga’, la jornada única en los establecimientos públicos (inexistente entre nosotros) y “la histórica inversión en infraestructura en los establecimientos públicos”, de tan triste recordación en este Departamento.

Se soslayó que la etiqueta de “más educada” requiere una política educativa seria, coherente, ecuménica, realista para que los resultados se den, con lo que el mandatario ni contaba ni tenía la intención de lograr. Los hechos educativos así lo demuestran. Fueron palabras vacías como pompas de jabón.

Decía Santos que ‘Colombia la más educada’ impulsaría “el círculo virtuoso de la educación, ese que genera progreso y bienestar, y que allana el camino para una Colombia en paz”, y la entonces ministra, Yaneth Giha, ripostaba: “El aprendizaje y dominio de una segunda lengua es fundamental parar abrir nuevas puertas y nuevas oportunidades, a la vez que les permite a nuestros jóvenes tener acceso a becas en otros países, mayor movilidad y mejores oportunidades laborales, inclusive en Colombia”.

En este contexto, el Programa Nacional de Bilingüismo 2004-2019, fue reforzado con estrategias como la del Programa de Formadores Nativos Extranjeros. Adicionalmente, existen esfuerzos de otras regiones, pueblos, gobernantes, como el programa de bilingüismo ‘Go Valle’, o el trabajo de la Rectora de la Normal Superior de Caldas, Aleyda Quintero Valencia, merecedora del premio como mejor rectora por su desempeño en el proyecto bilingüe ‘0Aliados 10’.

O los 16 colegios de Bucaramanga beneficiados (unos 4.500 estudiantes) con el programa de bilingüismo patrocinado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, el Consejo Británico y la Alcaldía de la capital santandereana, con el argumento de que “es nuestro deber trabajar por cerrar las brechas idiomáticas y tecnológicas, especialmente en las instituciones rurales”.

La inversión en Educación en este Departamento ha sido muy significativa, contrastando con las quejas de voceros del paro y marchas nacionales y restando poder detonante a lo que reclaman. Hace poco este periódico publicó a manera de bitácora la visita al Departamento de la Alta Consejera para las Regiones de Presidencia de la República, Karen Abudinen, quien manifestó, entre otras cosas, que durante 2019 se aportaron solo para infraestructura escolar algo así como $79.354 millones. Entonces la cuestión no es de plata. El ahogado no debe buscarse aguas arriba.

Mejor detengámonos en los resultados de esa inversión en el área educativa y concretamente, del idioma Inglés. Es decir, hablemos de Eficacia y Eficiencia.

Este 2019 fue el peor año del cuatrienio 2016-2019 en el Área del Inglés con el desconsuelo de saber que las cosas pueden empeorar. El 31% de nuestros bachilleres de la Educación Pública está en el Nivel A-, es decir, no tienen idea del manejo del idioma y saber que el año pasado en ese mismo Nivel solo estaba el 18% y en el 2009, el 17%. En el Nivel B1 solo se ubica el 13% cuando en 2018 fue el 24%; en 2018 el 3% estaba en el Nivel más alto, el B+; hoy, el 1%.

Las dos IEs que en nuestro Departamento fungen como bilingües, Flowers Hill Bilingual School (FH) y Brooks Hill Bilingual School (BH), tuvieron los siguientes resultados: en el ranking Departamental ocupan los puestos 6° (57) y 7° (55), respectivamente; el 21% de los bachilleres del FH está en Nivel A- y el 29% del BH; el 17% del FH están en Nivel B1 y el 9% del BH; en B+ no hay ninguno.

Se puede concluir, primero, que nuestra crisis educativa pública no es por plata sino por resultados. Pero tenemos oficina y funcionarios encargados del tema, así no se pronuncien al respecto.

También, que la Educación no es únicamente cuestión de decretos, ni promesas electorales; menos, regalos de kits escolares ni pegando ladrillos. La Educación es una empresa donde debe estar comprometida toda la sociedad sin condicionamientos ni limitaciones. Como no es así ni parece que se vaya a cambiar el modelo, será empezar a remar, así como ayer nos tenían soñando y antier, tejiendo.

A modo de COLETILLA: ¿se benefició San Andrés del Programa de Formadores Nativos Extranjeros? Durante sesión del Senado en agosto pasado, el Director del Sena cuestionaba la calidad y nivel del Inglés de los instructores en San Andrés. ¿Alguien se dio por enterado y tomó cartas en el asunto?

*Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresen.


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Última actualización ( Sábado, 04 de Enero de 2020 07:12 )