Juan Pomo

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Cuida todos los días de su salud estirándose en el cuarto: una vez le dijeron que era hipertenso, y está convencido que levantando muy alto los brazos podrá vencer la redonda pancita que le ganó la batalla al botón del pantalón. 

Su dieta balanceada tiene almidones, proteínas y frutas: léase yuca, cola de cerdo y mango biche.

Hay que decir que una vez al mes sí que corre mucho, lo hace con una pipeta al hombro, tras el repartidor del gas que pasa azotando una campanita histérica, sin asomo de ningún tipo de visión periférica: si no lo censa en su radar inmediato, lo omitirá sin excusarse.

Juan Pomo sabe que, si no se da esa persecución, la casa se queda sin almuerzo; que nadie va a prender la estufa de eléctrica que les regalaron cuando se mudaron al barrio. Porque para mantener el balance de los gastos de la electricidad, tendrían que apagar el abanico por tres noches, pelear con los mosquitos y el calor hasta la madrugada y luego verle la mala cara a la mujer por quince días.

"Además, estamos en sequía y hay que dejar plata para el carro tanque de este mes: sin agua ni siquiera vale la pena corretear el gas", dice.

Los fines de semana son distintos. Si solo se ve por fuera, Juan Pomo está feliz. Prende el equipo de sonido de cuatro bocinas y se da la pela con las copias piratas de salsa que ha juntado por años, compitiendo como un David flaco contra los Goliats enormes que son los cuatro pick ups del barrio.

El promedio de cervezas que dan de baja en son treinta y cuatro: para tres días, significa que claramente sus jornadas de fiesta se están acabando. Se ríe, se queda dormido en la silla de tiritas de plástico el el espacio que él insiste en llamar es balcón, pero que en realidad, es un robo furtivo al andén de todo el mundo.

En medio de la fiesta hace cuentas, se preocupa por su hijo mayor, le dicen que está en malos pasos; por la niña que ya no lo es tanto y que está en ese tiempo en el que a las mujeres bifurcan sus caminos: o la preñan o sigue estudiando… pero: ¿estudiando dónde?, ¿con que?... Y está el pelaito… el chiquito… lo de él serán los sobrados.

Juan Pomo se ha levantado hoy mas enérgico que nunca, hoy va a firmar un contratito… Sonríe en el borde de la cama mientras se saca un uñero y piensa: “Si las cosas se dan y yo veo de donde saco mi pedazo, todo esto se compone”.


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Última actualización ( Sábado, 09 de Noviembre de 2019 09:28 )