Educación: solo palabras y propuestas sin estrategias

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OSWALDO.SANCHEZPara un país, una sociedad que se precia de tener una de las democracias más antiguas de América, más fuerte y vivencial, no deja de ser lastimoso que prácticamente los electores vayan a tientas a depositar sus votos por unos candidatos que son como fantasmas en las propuestas, las ideas, las estrategias, el compromiso. Eso es lo que pasa entre nosotros.

Y son como fantasmas porque fuera de reconocer la imagen nada más se conoce de ellos. Tampoco nadie se interesa por hacerlos conocer en su pensamiento, propuestas y, por sobre todo, las estrategias para lograr lo que prometen. El silencio de los medios es sepulcral, los líderes sociales brillan por su ausencia (o ya están comprometidos) y la academia mira para otro lado.

Para las elecciones presidenciales de mayo de 2018, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), publicó siete criterios y fundamentos para un voto responsable, libre y consciente. El punto 4 decía textualmente: “Analicemos la trayectoria y propuestas de los candidatos. Para dar nuestro voto responsablemente, tenemos que llegar a la convicción moral de que la persona, el proyecto político y el equipo de trabajo que se eligen aportarán realmente al bienestar de todos los colombianos”.

En 2018, durante su visita al Perú el papa Francisco advirtió que “quienes ocupan un cargo de autoridad, deben brindarle a su pueblo la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad, en el que se puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita”. Palabras aún vigentes, aplicables en cualquier lugar y que nos comprometen a todos como actores de la jornada electoral.

Ante la ausencia de propuestas serias, viables y planificadas ni hay voto consciente y menos se pueden analizar y controvertir. Más fácil es descifrar el Laberinto de Dédalo.

Las pocas ideas nacidas al calor de la campaña no siempre coinciden con lo que de verdad se necesita y, cuando sucede, están contaminadas con orientaciones políticas e intereses particulares.

Frases como: “¡Juntos avanzaremos hacia oportunidades reales y duraderas!”, “Sabemos que nuestro Archipiélago ha venido sufriendo el cáncer de la delincuencia, pero con las ganas de trabajar, (…) vamos a lograr sacarlas adelante (…)”, solo hablan de criterios, o enfoques o anuncio de acciones pero sin insinuar su financiación y viabilidad por lo que son vacías, inocuas y solo dirigidas a la emoción y no a la razón.

Por el pasado debate del Comité Intergremial y Productivo del Archipiélago (Cipar) conocimos propuestas educativas pero ajustadas al estereotipo de las campañas políticas: etéreas, enclenques y sin salir de lo que se conoce como ‘lugares comunes’.

En efecto, al referirse al tema del turismo (porque lo educativo no tuvo espacio propio según se infiere de lo que reseña elisleño.com, único medio que lo hace) uno de los candidatos cree que debe echarse mano de la “capacitación que por ley existe para formar a la gente del archipiélago”.

Otro sugería que se debe fortalecer “la educación de cara al turismo”, pero eso sí: “con talleres puntuales para llegar a los distintos barrios”; un tercero piensa que debería estructurarse un plan de estudios basado en “los perfiles ocupacionales que necesita el mercado laboral de la isla”, desconociendo que eso es lo que hace el SENA, por ejemplo. Y pare de contar.

Sin habérseles preguntado ellos solitos van diciendo que durante su gobierno la prioridad estaría en “la defensa por el interés público y la construcción de una política pública de seguridad…en el diseño de un modelo de salud enfocado en las particularidades de San Andrés y Providencia”.

Otro nos advierte que “Vamos a dirigir políticas claras en materia de salud, de servicios públicos (principalmente el agua); y de seguridad”. No faltó el que afirmara que tiene una "propuesta de gobierno joven y transparente que tendrá como principales ejes el trabajo por el desarrollo social, correcta prestación del servicio de salud, combatir la inseguridad y apostar por el deporte en la juventud".

Pero de Educación de calidad como medio de redención y dignificación de la comunidad menos favorecida, nada de nada.

COLETILLA. 466 cédulas (0,934% del censo electoral) fueron anuladas en este Departamento por el CNE por el posible delito de trashumancia electoral. ¿Para qué canasto irían? ¿Fue iniciativa personal eso de ir a inscribirse en Providencia viviendo en San Andrés o viceversa o de vacacionar dos días en las islas viviendo en otra ciudad?

Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresen.


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Última actualización ( Lunes, 21 de Octubre de 2019 05:13 )