Tradición enfriada

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EDNA.RUEDEA2Karl Popper decía: “hay que estar contra lo ya pensado, contra la tradición de la que no se puede prescindir, pero en la que no se puede confiar”. Y con eso en mente se viene el 20 de julio. Una fecha de tradiciones que no se restringen a marchar o si quiera a celebrar el onomástico de un país continental por excelencia.

Por el contrario abarcan asuntos del pelo y sus extensiones, del uniforme y sus requerimientos, del tambor, la música, la fiesta: el desorden. En esta ocasión, la fecha se plaga preguntas sarcásticas y malacarosas: saldrán a la calle las 44.000 almas que contó el DANE?

Y los otros cien mil, serán fantasmas errantes acensados? ¿Vendrán los malvivientes que tienen azotadas las calles con los robos pequeños de tienda y la gente de bien que robó mayores cantidades y se visten mejor, se dejaran ver también? ¿Se notará en el desfile la deserción escolar que provocaron los fallidos mega-colegios?

Habrá quien se pregunte por esta camada de nuevos bachilleres, por la suerte que correrán y por donde andarán los que ocupaban hace años sus lugares. Veremos en los bordes de la marcha caminar a maestras viejas, muchas de ellas enfermas y preparando viaje para recibir los servicios en salud que antes había y ahora no hay.

Y también podrán marchar los turistas, para sentar su voz de protesta, que a evidencia contundente, parecen los más vulnerables de todos los mortales que caminan en este territorio. ¿Cómo caminarán las autoridades? En un año con un gobierno polémico, ilegitimo y heredero de una crisis amasada por décadas que explotó en las manos de su ultimo receptor ¿cómo caminarán las autoridades frente a un pueblo anarquizado?

Y mientras nos destrozamos los sesos pensando en las respuestas, está la historia de una tradición, que aunque está marcada a fuego en nuestra identidad, nos devuelve menos cada vez. Nos estamos volviendo irónicos, punzantes y sobre todo desesperanzados, la realidad es cruel y no parece modificable.

Lo cierto es que se espera que todos los problemas que se enuncian en las redes sociales, desfilen frente a nosotros engalanados de amarillo, azul y rojo; meneando las caderas, bailándonos el baile de la sobrepoblación, con una selfie que se marque #DearDANE saldrán a la calle los niños sin agua, y en las calles llenas de plásticos prohibidos y una que otra gota de sangre habrá un día caliente para una tradición que se enfría.


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