¿Elecciones para qué?

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HAROL.BUSH2Las elecciones sirven para castigar, recompensar, renovar o mantener a los que dirigen las islas. Las de octubre son fundamentales porque se aspira a que propicien un giro que ayude a sacudir un pasado muy desagradable. Se busca que reconecten las instituciones y los políticos con unos isleños muy desilusionados.

Pero muchos dan por hecho de que traerán solo cambios de protagonistas y no necesariamente formas de manejar las islas, a juzgar por el rumbo que están tomando, en especial por el control del proceso electoral por cuenta de la maquinaria electoral, las alianzas, la indiferencia hacia ideas y propuestas y la mayoría de candidaturas alimentadas de fuentes políticas tradicionales.

No hay duda de que servirán para recuperar y consolidar grupos políticos e intereses económicos afectados por la crisis y desfavorecidos de recursos públicos y burocracia.

Pero hay muchas cosas en juego y se podrá lograr mucho si juegan bien sus cartas los diferentes actores sociales, económicos y políticos. En esos grupos políticos que se consolidan con las elecciones residen esas esperanzas de cambio y no hay forma de ignorarlos. Pero ellos a su vez no pueden ignorar a los otros actores.

Se enfrentarán a fuertes presiones tanto del elector como de los gremios económicos que por fin están ejerciendo una labor más activa en la presente coyuntura de crisis.

El rol de los gremios

Últimamente distantes y callados, ahora se están haciendo sentir, ya sea como forma de resarcirse con las islas por su pasado silencio frente a la crisis o porque ven una oportunidad para sacar a las islas del enredo en que están, porque ya están siendo afectados.

Se observa una alianza estratégica entre ellos y el Gobierno Nacional que podría dejar a los líderes locales sin mucha voz y con poco poder de influencia, y a muchos isleños indignados, algo que deben manejar bien para no causar animosidad porque los intereses no siempre coinciden.

En tiempos de crisis el Gobierno Nacional acude más a los gremios y menos a los líderes locales, que en todo caso no son de peso pesado en el contexto nacional como para influenciar políticas.

Esto confirma la pérdida de autonomía administrativa, con una bofetada cuando se otorgó al FINDETER el manejo de 45 mil millones de pesos

¿Acaso dicha entidad no ha sido también parte de la crisis? ¿Acaso no se han sanado cosas en la Gobernación? ¿Acaso nos dicen que no podemos manejar nuestros propios destinos?

A pesar de todo no se ve un gran compromiso del Gobierno Nacional con las islas, aunque por la retórica oficial una pensaría que sí. Lo que sí se observan son muchas ganas de mayor control a todo (una mayor ‘colombianización), algo que los gremios podrían aprovechar a favor de las islas, sirviendo como grupos de presión.

Por eso uno de los grandes retos para aquel que llegue al Coral Palace es trabajar en conjunto con el Gobierno Nacional y los gremios para poner las cosas en orden y de paso recuperar la autonomía y el respeto al Departamento.

¿Maquinaria versus programas?

Hay ahora una mayor simbiosis entre gremios y partidos y movimientos que podrían facilitar las cosas. Los partidos simplemente se están realineando para recuperar espacios perdidos. Ello viene con compromisos, que atan manos y obligan a hacer lo que se negocia, incluido con los sectores productivos que buscan ejercer mayor influencia en el proceso electoral, en parte para asegurar que las islas mejoren porque así sus intereses se respetan. Para eso deben acercar más sus intereses de generar progreso con los de los isleños de obtener desarrollo.

Las ganas de recuperar espacios políticos, burocráticos y contractuales perdidos no deben ignorar el espacio para las propuestas, que pueden favorecer o hundir candidaturas y es por eso que los políticos tratan de evitarlos. Un elemento adicional que dinamiza todo e incentiva cambios es la consolidación del poder electoral que a través de las elecciones buscan dos nuevos barones electorales, los dos Representantes a la Cámara.

Se podría aprovechar su mayor receptividad a propuestas por el mano a mano que habrá entre los dos por el trofeo mayor, la Gobernación, una repetición de las elecciones a Cámara y un mini referendo a la labor de los dos.

Aspectos positivos

En las circunstancias actuales hay mucho voto independiente y de opinión que puede determinar quién gana. El escrutinio de ellos y de los gremios será feroz y muchas cosas no se podrán esconder, como la financiación de campañas que de no ser adecuada puede hacer repetir la crisis. Habrá mucha presión para una coalición ideológica y pragmática para sacar las islas adelante y para ser transparentes y eficientes.

Debe haber además más unión en las islas. Algo muy bueno es que ya el voto a lo largo de divisiones étnicas no es relevante. El tema raizal como herramienta electoral no se está dando, pero como política pública es importante y es respaldado por la mayoría porque es un común denominador de las islas, junto a sus hermosas playas, que todos respetamos y queremos que no desaparezcan.

Los tres candidatos con más opción son una rara combinación enriquecedora, hasta se podría decir electrificante, de populistas, ideólogos y burócratas experimentos y bien versados. Pero también vemos en ellos debilidades que podrían perfectamente ser también fortalezas.

Estas elecciones son como para alquilar balcón. Hace años no se vive una incertidumbre institucional tan complicada y unas elecciones que generan tantas expectativas y entusiasmo, pero también pesimismo porque si no se logra cambiar el rumbo de las cosas, las islas tendrán un futuro (¡aún más!) incierto.


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