Inteligencia socioemocional

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Colombia, vista por la comunidad internacional como poco tolerante, donde la indiferencia es habitual entre sus gentes, sí que necesita formar a sus niños en valores de respeto y transigencia. Por ejemplo, Mario Hurtado, especialista en educación, nos pone en aviso cuando señala queen el mundo laboral, los empleadores manifiestan que los funcionarios muchas veces adolecen de empatía, tolerancia, capacidad de trabajo en equipo, responsabilidad, honestidad, entre otras”.

Y a esta sociedad intransigente le llegó la llamada “cuarta revolución”, caracterizada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, que llegó para quedarse y cambiar el mundo. Al respecto, Klaus Schwab, fundador y director del Foro Económico Mundial (WEF) dijo: "Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes".

¿Estamos preparados para recibirla? ¿La Escuela lo está? Cuando los cambios y comportamientos son impuestos y no son resultado de procesos y concesos, solo acarrean descontrol, alienación y pérdida de identidad. No culpemos a nadie de nuestra ceguera.

Este apocalypse now que advierte Schwab hará desaparecer profesiones tradicionales, aislará al hombre como ser social incapaz de integrarse al otro, evidenciando la ausencia de habilidades socioemocionales, tan importantes para la construcción del proyecto humano y para su mundo laboral. Vaya paradoja, “las redes sociales, en vez de ofrecernos la revolución horizontal que algunos predicaban, nos resta empatía en las relaciones humanas, alentando el odio”, sentencia el español Carlos Gámez Pérez, autor de la novela ‘Malas noticias desde la Isla’.

Por qué extrañarnos. Solo es la puesta en práctica del aforismo de Plauto (180 a. C.) que define al hombre como Homo homini lupus, retomado por Thomas Hobbes en su famoso ‘Leviatán’. O tal vez se lleva en los genes. La prevención de los papuanos contra los demás es atávica: se llaman a sí mismos ‘hombres’, los otros son ‘extranjeros’.

Ante este panorama, quizás no falte quien promueva una ley que obligue a la Escuela a instaurar una cátedra que subsane tal anomalía, manteniendo la equivocada creencia que todo se remedia atosigando al estudiante con asignaturas improvisadas y producto del oportunismo y la coyuntura.

Es que las habilidades socioemocionales se construyen a diario, se trabajan de forma trasversal y se inculcan al niño con Educación y Formación y no con instrucción, pues como las demás habilidades, no se nace con ellas, se desarrollan día a día; es decir, se aprenden en la interacción con el otro.

Para Cristina Lunalas habilidades socioemocionales son “el conjunto de herramientas que posibilitan a una persona entender y regular sus propias emociones, sentir y mostrar empatía por los demás, establecer y desarrollar relaciones positivas, tomar decisiones asertivas y responsables así como definir y alcanzar metas personales”, señalando con ello que más que textos lo que se necesita es un Maestro que esté al lado del niño de manera permanente animando, corrigiendo, estimulando.

Que el niño aprenda a pensar de forma crítica, que genere empatía, que entienda que el conflicto siempre está presente y que debe aprender cómo enfrentarlo sin violencia, no es propio de ninguna asignatura o de algún docente en particular. Todos y todo en la Escuela debe estar centrado en estimular las habilidades socioemocionales del niño.

“La escuela puede ofrecer muchas oportunidades de aprendizaje dentro del grupo y así enriquecer las habilidades aprendidas en casa mediante actividades que les permitan reflexionar, escuchar, observar, intercambiar ideas, tomar decisiones, identificar emociones y generar empatía”, recomienda la Psicóloga Diana Villegas Ramírez.

Como todo aprendizaje, el momento más adecuado para inculcar estas habilidades socioemocionales en el niño es en la primera infancia; aunque dada la elasticidad mental, todas las habilidades se pueden desarrollar en cualquier momento de la vida, pero limitadamente. Es que “loro viejo no aprende a hablar”

Tampoco es suficiente que haya inquietudes y deseos de abordar el tema, pues ello no capacita para llevar a cabo la tarea, por lo que corresponde a las autoridades escolares promover una adecuada formación docente al respecto, que le permita tener y mantener un equilibrado balance entre la formación cognitiva y el desarrollo socioemocional del niño.

De igual forma, el maestro ha de querer lo que hace y así saber de lo que enseña, siendo el camino para ayudar a desarrollar las habilidades socioemocionales en su estudiante en la práctica de formación diaria.

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EL ISLEÑO no se hace responsable por los conceptos emitidos en esta columna de opinión, los cuales no comprometen su pensamiento ni su postura editorial.


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Última actualización ( Sábado, 16 de Febrero de 2019 06:01 )