La mayor parte del tiempo somos como una sombrilla que arropa a otros. Nuestros cuerpos cálidos de voluptuosidad generosa, nutricio se explaya. A la pregunta cómo nos cuidamos le precede la duda. El no hallar dentro de ese gran espacio un lugar para nosotras.
Opinión







Durante mucho tiempo, la figura de la abuela fue confinada al ámbito doméstico, como si perteneciera más al sentimiento que a la estructura de la vida humana. Sin embargo, la antropología ha mostrado lo contrario: la abuela es una institución central en la supervivencia de nuestra especie.
Hablar no es un lujo, es una necesidad. Mucho antes de las ideas, antes de las discusiones, incluso antes de las palabras como las conocemos hoy, hubo un cerebro tratando de sobrevivir. Un cerebro que entendió rápido que solo, no podía. Que necesitaba del otro para conseguir comida, para protegerse, para organizarse.














