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elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

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Teach me in Creole too, please

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Pues bien, como si el destino se encargara de darme una visión más amplia de esta realidad, aparece una madre que no sabe qué hacer con su hijo, a quien en adelante llamaremos John, porque aparentemente no presta atención en clase y no realiza las tareas que se le asignan.

 

John es un niño de unos cuatro o cinco años, que crece en el seno de una familia enteramente raizal. Su primera lengua fue el Creole y a esta edad apenas empieza a hablar español; aunque pareciera que lo habla en ocasiones es como si no lo entendiera y al día de hoy, por ejemplo, sigue preguntando como se dice “apple” en español, entre otras palabras. El como otros niños en su misma condición estudia en un colegio que enseña en español únicamente.

Su madre vive desesperada, y cuando la escucho hablar del tema me parece que también un poco frustrada y triste, porque él no avanza en sus clases, sus cuadernos llegan a casa siempre con la misma nota “no trabajó en clase” e incluso él mismo ha pedido que lo saquen de ese colegio.

Cuando termina de contarme su historia, le digo lo que me parece que puede estar pasando, que como la lengua materna de John es el Creole, aprender en español se le dificulta, entra como en choque; pero que no me crea porque yo de pedagogía sé un poco menos que nada.

La madre queda un poco sorprendida con mi comentario y termina confesando que debo tener algo de razón. Que entre todas las medidas desesperadas que ha intentado con John para que vaya a la par de sus compañeros, entre las cuales está llevarlo a refuerzos particulares, llevarlo a terapia con sicólogo, etc.; se ha sentado varias noches después de llegar del trabajo a estudiar con John. Descargó de internet el libro del colegio y repite la clase del día con él, con un pequeña variante, le explica en Creole.

Esas veces John ha entendido de qué le hablan en el colegio y su madre siente alivio porque confirma que las capacidades de su hijo no están por debajo de las del resto de sus compañeros. Sin embargo, la frustración vuelve a aparecer porque ella no puede sentarse a su lado en el colegio para traducirle todas las clases a las que asiste y quiere desesperadamente que el colegio apoye más a su hijo.

En este punto, sería mejor llevarlo a algún otro colegio de la isla donde el idioma no suponga un mayor obstáculo, dirán algunos o todos. Pero yo pienso que esa es una salida fácil a lo que me parece tiene un fondo más complejo; porque cada familia isleña debería poder tener la libertad de elegir el colegio que quiere para sus hijos y, sobre todo, todos los colegios isleños deberían poder garantizarle a sus estudiantes raizales (y a los no raizales también) enseñanza en Creole.

Honestamente no creo que se esté pidiendo demasiado cuando se piensa que el caso de John es solo uno de los muchos que existen en la isla y no puedo imaginar la frustración y rabia que crece en cada estudiante raizal cuando sienten que no están al mismo nivel que el resto. Así las cosas no es difícil esperar que estos no quieran volver al colegio o incluso continuar a la universidad después de graduarse cuando por fin lo logran.

Este es un problema cuya solución requiere esfuerzos compartidos, cada parte tiene algo que hacer para lograr un cambio positivo en esa dirección. Soy consciente que llevar a la realidad la enseñanza en Creole a nuestros colegios requiere una transformación casi total, no solo del modelo de educación sino también al nivel de nuestros profesores que deberán estar mejor capacitados para el reto y, claro, es más un tema de voluntad política que garantice en el tiempo una propuesta como esta.

Pero, por otro lado, también pienso que propiciar un cambio positivo en esa dirección puede nacer de cada colegio. Y aunque pedir un esfuerzo más que nazca de los colegios o de sus profesores, en medio de la actual huelga, puede parecer bastante atrevido. Empero, creo que mi comentario es más un llamado a la vocación y pasión por educar. Esa, la que impulsa a María Dolores Grueso, la maestra 'corrida' del Cauca, a mantenerse en su locura, mientras el resto del mundo transita por otro camino.

Última actualización ( Sábado, 09 de Mayo de 2015 07:24 )  

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