Van los primeros ocho días del presidente Juan Manuel Santos y ya se le reconocen aciertos muy importantes en el manejo de las relaciones internacionales con Venezuela y Ecuador e internos con los altos tribunales de justicia, con el congreso y en la conformación de su cuerpo ministerial y ejecutivo.
Hay retos inmensos con la seguridad, con la protección a la vida, a las libertades y las propiedades de los colombianos en áreas rurales, en centros urbanos y en ciudades capitales; existe el gran desafío en lograr crear suficiente trabajo productivo para romper la tendencia crítica del empobrecimiento en el país para ir sentando las bases para la prosperidad democrática prometida.
La dirigencia económica de Colombia debe entender que la convivencia es una inversión necesaria y que la participación adecuada y equitativa en la riqueza del país es la paz.
¿Y de nuestro archipiélago de islas, qué?
“Si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y que cercano sería el futuro”, decía Ernesto Che.
Un proverbio Indio predica que “No habrán vientos favorables a la barca que no tiene puerto de destino”.
¿Sabemos nosotros a donde queremos llegar en los próximos 25 años? ¿Ó en 10? ¿Cuál es nuestra ruta? ¿Hacía donde nos estamos dirigiendo? ¿Es la dirección que queremos? ¿Quiénes han señalado ese rumbo? Son algunos de los interrogantes que debemos responder antes siguiera de pensar en capturar vientos a favor.
Debemos ser 'arquitectos' de nuestro propio futuro para no ser víctimas del destino.
Como nos duele el hoy sin futuro, la degradación social, la degeneración y la desconfianza. ¿Dejamos que las cosas se empeoraran hasta llegar a su punto de no retorno?
No es cierto que estamos predestinados a sufrir la incertidumbre del mañana; el futuro se conquista rechazando este presente maligno, analizando nuestro pasado y aprendiendo a navegar en aguas inciertas buscando con fuerza creadora dominar y transformar todas las oportunidades de cambiar el rumbo para alcanzar la prosperidad en este archipiélago unidos.
Solo con esa hoja de ruta, con los pasos a seguir para gobernar la nave nuestra hacía puerto seguro, es cuando el apoyo de la Nación, su orientación, gestión y financiación soplarán como vientos a nuestro favor.
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