
La señora Ofelia Livingston de Barker es una de las lideresas más destacadas de San Andrés. Su voz y su opinión siempre están presentes en espacios consultivos y de decisión, así como en las reuniones de la Oficina de Control, Circulación y Residencia (Occre), en cuya Junta Directiva tiene asiento. Perfil.
Es una mujer muy activa, y más aún, en todo lo relacionado con la defensa de los derechos del Pueblo Raizal; aunque reconoce que sus dificultades de movilidad ya le impiden estar en todos los espacios que quisiera, realizando control y vigilancia ciudadana, para evitar que intereses foráneos sigan pretendiendo desconocer que el territorio insular pertenece, por ancestralidad, a su etnia.
Su recorrido en el sector oficial es extenso y por eso se jubiló, hace varios años, en la Gobernación.
Ella inició su primer trabajo desempeñándose como bibliotecaria en la Intendencia de San Andrés, en tiempos que su sede estaba ubicada en la avenida 20 de julio. Luego, cuando fue trasladada a lo que hoy es la Casa de la Cultura de North End, también trabajó allí, desempeñándose igualmente como secretaria de la naciente Fundación Casa de la Cultura.
También fue bibliotecaria en el colegio Sagrada Familia y, años después, pasó a laborar en la Oficina de Acción Comunal, ayudando en la conformación de más de diez organizaciones locales, muchas de ellas juntas de Acción Comunal que aún perviven, como las de los sectores de Mission Hill o de Perry Hill.
Precisamente, miss Ofelia fue miembro de la Federación Nacional de Acciones Comunales, del Consejo Territorial de Planeación y también integró la primera Red Departamental de Mujeres, junto a la actual embajadora de Colombia en Jamaica, Emilia Bernard Stephenson.
Hoy se nota que sigue conservando el ímpetu y la claridad de siempre; así como la beligerancia propia de su personalidad. Por eso no sorprende que, precisamente por sus quebrantos de salud se encuentre preparando a otras personas más jóvenes para traspasarles su liderazgo, dado que –asegura– está a punto de retirarse también de estos espacios de gestión y de debate.
Pero más allá del personaje reconocido, de la vocera, está la madre, la esposa, la matrona de una de las casas de La Loma, que escucha reggae o las canciones de Coupé Cloué mientras prepara, en sus tiempos libres, la masa para los panes con la receta tradicional isleña, o bolitas de pescado, o mermeladas de guayaba o de ‘junebalin’.
La misma que encuentra serenidad escuchando música cristiana, mientras agradece –en sus palabras– por todas las bendiciones que recibe ella y su familia, conformada junto a su esposo Remigio Barker, un hombre muy recordado por haber sido profesor de Educación Física en el colegio Bolivariano, así como uno de los primeros coordinadores de los desfiles del 20 de julio y del 7 de agosto.
Con él se conoció siendo muy joven, aun estudiando su bachillerato, y se casaron cuando ella tenía tan solo 16 años. Fruto de esa unión y del amor que les permite estar todavía juntos, nacieron sus tres hijos: Jose Remigio, Marc Anthony y June Marie; de profesión abogado, administrador informático y gestora ambiental, respectivamente.
Producto de su tenacidad y de su lucha por mantener vivas las tradiciones del Pueblo Raizal, la pareja conforma, igualmente la organización 'Linval Association for the Development of the Raizal People', enfocada en la reforestación y en el cultivo de frutales y de hortalizas.
Bajo esta asociación, más de 300 familias ya están cosechando, mangos, naranjas, anones, plátanos y muchos otros productos, de manera orgánica.
“Todo en mi vida va bien, gracias a Dios. Mi familia, digo yo, es muy bendecida, porque no tenemos riquezas pero él siempre provee para que tengamos lo esencial. No nos falta la comida ni el cariño fraternal, por eso vivo feliz y le doy gracias a Dios también por eso”, concluyó.





















