En criminología, se habla de la “teoría de las ventanas rotas” desarrollada por Wilson y Kelling en el año de 1982, la cual hoy en día continúa vigente porque explica lo que sucede en la sociedad, cuando el desorden y la desidia facilitan y promueven la aparición de conductas desviadas.
Esta teoría se basa en el experimento de Zimbardo desarrollado en el año 1969, consistente básicamente en que se dejaron dos autos idénticos en dos zonas de los EE. UU, uno en el Bronx (sector vulnerable y con alta delincuencia) y el otro en Palo Alto (sector de clase alta y baja delincuencia). Una vez allí, se les arrancó la placa y se dejarían las puertas abiertas para observar que sucedía. El auto aparcado en el Bronx fue rápidamente desvalijado, mientras el que estaba en Palo Alto permaneció intacto durante una semana. Sin embargo, el experimento no se detuvo allí; pasado ese tiempo, se decidió causar daños al vehículo y romper sus ventanas, lo que llevó a que en Palo Alto el auto fuese saqueado como ocurrió en el Bronx, constituyendo la tesis central de esta teoría: La percepción de que algo está abandonado y que no le importa a nadie puede desencadenar conductas que van en contra de las creencias de las personas, pudiendo llegar a la comisión de delitos y la negligencia.
Reflexionemos entonces un poco sobre las siguientes conductas: ¿Qué pasa cuando sacamos la basura los días que no corresponden, la depositamos en lugares inapropiados, construimos sin los permisos correspondientes, nos volamos los semáforos, entre otras? Fomentamos el desorden y normalizamos vivir en una cultura de ilegalidad. Esa cultura que nos dice “el vivo vive del bobo” y que le está enseñando a las nuevas generaciones a no respetar las normas y lo que en últimas nos ha llevado a la ruptura sistemática de nuestras “ventanas sociales”.
Recuerdo que cuando atendía a los adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley penal, era frecuente observar en muchos de ellos la ausencia de normas básicas de urbanidad (saludar, dar las gracias, comer de forma apropiada, cuidar su dotación, entre otros), pero también algo que me preocupaba mucho más y era su imposibilidad de ver al otro como un sujeto de derechos y deberes que, al igual que ellos, merecen respeto y buen trato, y deben cumplir reglas para vivir en sociedad. Pero esto no ocurre de la noche a la mañana, es producto de años de mala crianza, abandono y falta de inversión social en los entornos donde crecen, como lo he mencionado en reiteradas ocasiones.
De esta forma, usted se vuelve cómplice de esta problemática, cuando no establece normas y límites claros, no corrige y no sanciona las conductas inapropiadas, no les brinda afecto y contención, no supervisa sus actividades, no busca ayuda profesional, se hace el de la vista gorda ante un delito y peor aún, cuando cree que eso no lo afecta y sólo afecta a los otros, en una isla de apenas 27 km cuadrados, donde la estratificación social no está tan delimitada como en otras ciudades y el delito ya se encuentra desbordado (Si, porque en ningún barrio estamos completamente a salvo).
Es por ello que el incremento de los hurtos, y en especial de las tasas de homicidios, que para esta isla son bastante altas en comparación al promedio nacional, es una consecuencia también de la falta de prevención, focalización y de mano inteligente respecto a los sectores donde se han presentado más casos, pero también, de la falta de un “control social informal”, que es esa especie de red de vigilancia natural, en la que los abuelos, padres, profesores, líderes comunales, religiosos, entre otros, se conviertan nuevamente en ese escudo poderoso, que brinde confianza y establezca unas normas compartidas por toda la comunidad, en pro de la educación en valores y la protección de los NNA.
De esta manera, podemos ver que la corresponsabilidad Familia-Estado-Sociedad es una relación inquebrantable, donde cada uno de los actores debe hacer lo que les compete, en lugar de echarse la culpa por las fallas del otro. Finalmente pregúntese, Usted como padre, servidor público, miembro de la comunidad, ¿qué está haciendo para que esto mejore?
UBUNTU
“Yo soy porque nosotros somos”
Proverbio africano






















