Home Opinión Columnas Lo valioso, cuesta
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

BANNER CELIS CHRISTMAS 4

Lo valioso, cuesta

Correo Imprimir PDF

SANABRIA.OBISPO¿Qué nos espera en la vida? ¿Cómo vivir nuestra peregrinación en esta tierra? Nuestro paso por el mundo tiene una meta, habitar en el cielo donde vive Dios, obtener la salvación y vivir dando gloria al Señor. Ese es el objetivo fundamental de todo creyente. Pero el cielo no es un coladero fácil, y lo dice el mismo Jesús en el evangelio: “Esfuércense en entrar por la puerta estrecha, pues les digo que muchos intentarán entrar y no podrán” Lc 12, 23).

Todos podemos entrar, pero para todos, la puerta es estrecha. No hay privilegiados. El paso a la vida eterna es estrecho, exigente, requiere esfuerzo, abnegación, mortificación del propio egoísmo. Al privar a la persona creyente de la lucha, la podemos privar de la salvación.

Lo valioso cuesta. Cuentan que un hombre encontró un capullo de mariposa y lo llevó a su casa para observar a la mariposa cuando saliera del capullo. Un día notó un pequeño orificio en el capullo, y observó por varias horas, cómo la mariposa luchaba por poder salir a través del pequeño agujero, hasta que dejó de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Parecía como que se había atascado.

Entonces, sintiendo lástima, decidió ayudar a la mariposa y con una tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande, y la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo, al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas. El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante, las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo. Ninguna de las dos situaciones sucedió y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpo hinchado y sus alas dobladas. Jamás logró volar.

Lo que el hombre, en su bondad y apuro, no entendió fue que la restricción de la apertura del capullo y el esfuerzo de la mariposa por salir por el diminuto agujero, eran parte natural del proceso que forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que alcanzasen el tamaño y fortaleza requeridos para volar. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privado su desarrollo normal.

Podemos quedarnos con esta frase final, “al privar al cristiano de la lucha, también lo podemos privar de la salvación”. Tres luchas tenemos que enfrentar en nuestra vida cristiana mientras vamos de camino, si queremos llegar al cielo.

Primera lucha, contra el individualismo y la polarización. La salvación es universal. Luchemos por la inclusión de todos. Vivimos momentos de cerrazón ideológica y religiosa manifestada en la polarización, que nos impulsa a tomar actitud de francotiradores, pensando malévolamente que solo son buenos los de nuestra orilla, en cambio, los de la otra orilla, son dignos de exterminio. Esta mentalidad está haciendo mucho daño. Vivimos en una sociedad intercomunicada pero enferma de soledad y egoísmo. Estas luchas tenemos que darlas si queremos llegar al cielo.

Debemos tener claro que todos somos hermanos, hijos del mismo Dios, que vamos en la única barca y navegamos hacia el mismo puerto. Dice el profeta Isaías: “muchos paganos que no conocían el nombre del Señor se convertirán y hasta serán enviados a predicar a los mismos israelitas (Is 66, 18s). ¡Qué mejor señal del «cielo nuevo y tierra nueva» que la adoración universal al único Dios! Qué lindo el sueño del salmista: “Alaben al Señor todas las naciones, aclámenlo todos los pueblos” (Sal 116). Ojalá busquemos con honestidad y lleguemos a la verdad de Dios, lo cual se verá reflejado cuando reine el amor, la paz y la fraternidad, que se conviertan en signos visibles de su presencia y sean la manera más clara de darle gloria a Dios.

Segunda lucha, contra los falsos mesías. Surgen muchos mesías en el campo político, económico y religioso, que se presentan como salvadores, y los podemos descubrir fácilmente porque exigen seguimiento a ciegas e incluso bienes económicos. Hemos de tener claro que Jesús es el único redentor. Él, en vez de pedir, vino a entregar su vida. Se hizo uno como nosotros, nos mostró con palabras y acciones el amor de Dios. Nos demostró con su entrega en la cruz hasta dónde debe llegar el amor por los otros. Nos dejó claro que quien se da totalmente, resucita y vive eternamente. Jesús es el único Salvador, no hay ninguno más.

Tercera lucha, contra nuestra vida anclada en el pecado y privada de los bienes del cielo. Tenemos que tomarnos muy en serio la conversión, el cambio de vida, para ajustarnos a las exigencias de Dios. Tenemos todavía la posibilidad de ser mejores, para lo cual tenemos que esforzarnos por seguirlo e imitarlo. Debemos esforzarnos por ser pequeños, es decir, humildes de corazón como Jesús.

Por eso, no nos privemos de la corrección divina, pues Dios, es educador paternal. La educación paternal es al mismo tiempo severa y afectuosa, “hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, ni te desanimes por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos. Ustedes soportan la prueba para su corrección, porque Dios los trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?” (Hb 12, 5ss). Escribía el papa Benedicto XVI: “La verdadera amistad con Jesús se manifiesta en el modo de vivir, con la mansedumbre y la misericordia, con el amor por la justicia y la verdad, con el compromiso sincero y honrado en favor de la paz y la reconciliación”.

Concluyamos diciendo: No nos privemos de los bienes del cielo. Dios es el verdadero tesoro. La búsqueda del reinado de Dios es el presupuesto único y fundamental para la vivencia de unas relaciones justas y para experimentar y gozar del valor principal de todos los hombres y mujeres: el don de la vida. Jesús no predica un providencialismo ingenuo; si deseamos una sociedad nueva, justa, fraterna, tenemos que dar la batalla.

Creo, Señor que lo valioso cuesta, pero aumenta nuestra fe, pues si deseamos un mundo nuevo y una tierra nueva debemos saber que vamos a pagar un precio alto por ello.

------------------

Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresan.

 

 

Welcome Caribe

EL ISLEÑO 226

WelcomeW223 1

Decameron 26 de marzo

Indicadores Economicos

Translate this page

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


CASABLANCA.CUADRADO

pauta periodico aguardiente 1 1 1 optimized

WhatsApp_Image_2024-06-06_at_7.32.39_AM.jpeg

DoIt.jpg

SOPESA.BANNER.NUEVO01.jpeg

GESA NIFF02