Nunca la flor resplandece si no tiene nutrientes adecuados, tampoco la salud se consolida si al cuerpo no se cuida. Para las flores el jardinero, por la salud los servidores que apostolan por el bienestar del paciente que a su cuidado tienen._Son la seguridad de la vida que su dignidad honra.
El jardinero tiene un horario establecido para atender las plantas, que por la mañana les saludan con gratitud: un capullo nuevo o una flor. Los apóstoles se desvelan toda la noche mientras al paciente le cuida el dolor y el sueño.
No siempre reciben flores y muchas veces más crítica que gratitud. Los apóstoles huelen a oveja y la gratitud se las dan a sí mismos y a Dios, por la satisfacción de la bendición de la fuerza, la vocación, voluntad concedida y la felicidad de tener para dar al necesitado y haber sido útil a la noble causa.
¿Cómo no reconocer y agradecer en grado sumo la entrega de la familia de Apóstoles de la Salud, que escucha y comparte el dolor de quiénes lloran y la angustia del paciente y sus familiares, que a veces en su casa ha dejado también padeciendo, en espera de su retorno desvelado y cansado
Reivindico para la familia por la salud mi reconocimiento y eterna gratitud, Son puertos en las tempestades, refugio en el dolor, bomberos en las emergencias y ángeles de día y de la noche.
Son la seguridad de la vida que su dignidad honra. Son a los que se les confían sus dolencias e intimidades, y quienes reciben al enfermo que procuran alivio, descanso y sanación.
Son los depositarios de la última esperanza como regalo y fecundo bálsamo de Dios, cuya bondad su servicio personifica en la vital y amable atención que prestan.
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A médicos, enfermeras, enfermeros, paramédicos y servidores de la salud: Infinita e inmarcesible gratitud a la familia de Apóstoles de la Salud.
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El autor es presidente de Copaco, Centro de Salud ‘Philip Abel Francis Gray’, San Luis, San Andrés.





















