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Arne Britton autoridad ambiental “Seaflower somos todos”

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A seis meses de su elección en el cargo, el director de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina), Arne Britton González, dialogó con EL ISLEÑO a propósito de la formulación de su Plan de Acción Institucional 2020-2023, y de otros desafíos de la entidad como máxima autoridad ambiental en las islas.-Entrevista

El 4 de diciembre pasado cuando fue elegido, dijo que buscaría conformar un grupo de trabajo sólido para retomar el buen rumbo de la corporación. “Me rodearé de personas con experiencia, buscando quien se encargue de gestionar proyectos de cooperación internacional, necesitamos que la corporación sea grande otra vez”, notificó entonces Britton González.

Al cabo de estos seis meses ¿Cómo le ha ido en sus primeras ejecuciones?

Prácticamente, los cinco primeros meses de este año han sido de ‘apagar incendios’, ejerciendo autoridad ambiental sin salirnos de las líneas del Plan de Acción Institucional (PAI). Durante este tiempo hemos desarrollado acciones enmarcadas en nuestras competencias legales como autoridad ambiental; también hemos realizado monitoreos, en uno muy reciente percibimos una leve recuperación en la calidad del agua marino-costera y en el acuífero (sistema de manejo de aguas subterráneas).

En mi intervención de diciembre el panorama era completamente diferente, había una base para comenzar a trazar las siete líneas del PAI; pero a raíz del virus, replanteamos lo que se había adelantado con base al nuevo contexto mundial y lo direccionamos hacia la salud ambiental (y no a la pública). Aclaro, eso sí, que si contamos con un ambiente saludable, ello contribuye a la salud pública y a la protección de la vida; es por eso que a nuestro Plan lo denominamos ‘Conservar Seaflower es proteger la vida’.

¿En qué porcentaje creería usted que cambió su Plan de Acción, con la coyuntura del Covid-19?

Poniéndolo en términos monetarios, en un comienzo el Plan previsto para el cuatrienio costaba unos 62 mil millones de pesos, partiendo este año de un presupuesto aprobado (en noviembre de 2019 por el director saliente); de los cuales más o menos el 35% es para gastos de funcionamiento y el resto para inversión, parte misional de Coralina.

Ahora con la crisis sanitaria, tendremos que reducir gastos porque hoy las prioridades son otras; el grueso de los recursos se orienta a la salud pública y a combatir la enfermedad. En mi opinión, la naturaleza habló y nos dijo a los seres humanos: “paren, reflexionen, reorienten, reorganicen y replanteen qué otras actividades pueden existir en materia económica y de desarrollo sostenible”.

Creo que fue muy oportuno el momento, porque cuando todo esto empezó los gobernadores y alcaldes del país, además de los directores regionales de las corporaciones, estábamos en la construcción de planes de desarrollo o de acción. Así fue como la situación nos obligó a planear con base en la realidad actual, porque como iban las cosas, no iban bien.

Otros frentes de acción

En cuanto a la parte misional –añadió el director– la orientación no ha cambiado mucho: hemos reforzado el programa de ‘Negocios Verdes’, como una alternativa para mejorar la seguridad alimentaria; porque sabemos que en el post Covid, vamos a tener una crisis alimentaria muy notoria, no porque no hayan alimentos sino porque no habrán recursos suficientes para adquirirlos.

Por lo tanto, fomentaremos este tema a través de huertas caseras, no solamente en patios grandes sino también en espacios que se pueden adecuar dentro de las viviendas. Además, estamos trabajando con el sector turismo, porque a partir de esta crisis aprendimos la lección que no podemos basarnos únicamente en esta industria que actualmente representa más del 90% de la economía local.

Así que estamos buscando alternativas mientras se recupera la economía, y para eso la actual situación sentó a diferentes empresarios con varias instituciones para trabajar conjuntamente en soluciones; como Coralina creemos que no se trata de embellecer a San Andrés únicamente en el cemento, sino mostrar un medio ambiente saludable si se pretende reactivar el turismo.

Adicional al acercamiento que tuvimos en el mes de abril con los gremios y con el Gobierno Departamental, hemos seguido trabajando en proyectos a corto plazo que se desarrollarán para contrarrestar la crisis del sector; el equipo está compuesto, entre otros, por el Cluster Seaflower, varias ONG y empresarios de buceo.

En esta iniciativa conjunta, buscamos mostrar la posible recuperación de los corales y que su restauración está yendo por buen rumbo. El modelo turístico tiene que cambiar, porque no tiene presentación, por ejemplo, que el día de mañana se reabra la actividad y se ofrezca turismo de naturaleza, cuando en la isla están asesinando a tiburones con crías en su vientre.

Lo anterior es una clara muestra de falta de ‘gobernanza’, lo cual es muy distinto a ‘gobernabilidad’, que es el cumplimiento por parte de los servidores públicos, de lo que establece la Constitución Política. Y no hay que ir más allá, necesitamos el compromiso de la sociedad civil y aquí se incluyen, claro está, las diversas agremiaciones del Departamento.

¿Cómo visualiza el turismo a partir de este nuevo escenario?

En mi opinión se abre una oportunidad de replantear la política pública en materia de turismo en San Andrés, porque prácticamente estaríamos arrancando desde cero. Lo digo porque íbamos a 200 kilómetros por hora en términos de turismo, y con lo que pasó y su consecuente freno, debimos parar y analizar cuál es el modelo de desarrollo turístico que queremos para la isla.

Además porque los tradicionales paquetes de playa, sol y mar, tendrán que ser replanteados, pues ya no se tendrá la misma capacidad económica para ello y eso permitirá decir cuántos visitantes queremos al año, porque vendrán en busca de otro tipo de servicios de tipo ecoturístico. Es hora de utilizar las fortalezas de un ambiente saludable, bajo un nuevo modelo de desarrollo reestructurado; ese fue el mensaje que nos trajo el Covid-19.

Otro de los temas en los que usted hizo énfasis a finales del año pasado fue el de apropiar a la RB Seaflower como patrimonio insular. ¿Cómo va esto, teniendo en cuenta que en noviembre se cumplen los 20 años de su declaratoria?

Ese es uno de nuestros grandes retos, porque durante estos 20 años ya hemos identificado cuáles son las debilidades de la RB; una de ellas es, como lo dije anteriormente, la falta de gobernanza. Y esto es sumamente importante –y grave, si se quiere– porque involucra a varios actores, no solo los institucionales sino también de la ciudadanía.

En ese sentido, estamos reformulando la RB Seaflower, para rescatar la nominación que estamos a punto de perder; algo extremadamente peligroso porque si no somos reconocidos más por la Unesco, estaríamos perdiendo más del 50% de dicha gobernanza, además del posicionamiento cultural, ecológico y, lógicamente, económico alcanzado con ella.

Hay un programa que se está desarrollando desde la administración anterior y es el Observatorio de la Reserva de Biosfera Seaflower, el cual queremos reestructurar desde su parte administrativa, porque es de aclarar, que su implementación no es responsabilidad únicamente de Coralina o de su Junta Directiva, sino que hay una estructura detrás de su manejo, según se dispuso en el proceso de nominación y ello involucra a diversos actores. Por eso decimos que la RB somos todos.

Continuamente vemos cómo se utiliza la frase ‘Reserva de Biosfera Seaflower’, pero lo hacen solo para venderse, más no se ve un sentido de pertenencia; no se conoce el trasfondo del programa ‘Man and Biosphere’ (El hombre y la Biosfera), que es el que conllevó a nuestra declaratoria y que comprende no sólo un área protegida, sino que encierra la riqueza cultural y ecológica del territorio.

Usted ha sido enfático en decir que reforzará la vigilancia en las áreas marinas protegidas (AMP) y otras zonas estratégicas. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Nuestra idea es reforzar lo que podamos hacer en San Andrés pero además en los cayos del Sur, fuera de impulsar actividades de control y vigilancia en los cayos del Norte. Por eso debemos aliarnos con las instituciones que tienen la capacidad de llegar allá; por ejemplo, el sector norte de nuestra AMP es bastante conflictivo, porque cedimos gobernabilidad y gobernanza con la declaratoria de la Corte Internacional de La Haya (19/11/2012), al perder áreas muy importantes en esa zona.

En ese caso, la Armada de Colombia tiene la capacidad operativa para estar allá permanentemente, tiene presencia en la parte emergida y por eso fortaleceremos esa alianza a través de convenios similares a los que se tuvieron en el pasado, durante la implementación de las AMP; un programa financiado por el Global Environment Facility (GEF), en español, Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

Dicha implementación comprendía otros componentes adicionales: educación ambiental, hard inforcement y soft inforcement; por ello le daremos continuidad al programa, firmando nuevas alianzas estratégicas con la Armada porque, aunque tenemos muy buena relación con Guardacostas, unidades con las que seguimos trabajando dentro de la zonificación interna, ellas no llegan hasta los cayos del Norte.

También, muy pronto, estaremos visitando los cayos del Sur, para comenzar con las fases de-soft and hard inforcement, es decir boyado y sensibilización al mismo tiempo; y aprovecharemos para hacer monitoreos en la zona biológica, avistamientos y otras acciones junto a nuestros aliados con capacidad operativa en temas de control y vigilancia, pues es uno de los outputs que tenemos que mostrar al fondo GEF.

Igualmente implementaremos una bitácora de control y vigilancia en las zonas más sensibles como Little Reef, que es área ‘No Entry’ y en la bahía de San Andrés, dentro de la cual desde hace muchos años la ley prohíbe extracción de recursos hidrobiológicos. Implementaremos además, con mucha rigurosidad, la resolución donde se prohíbe el uso del arpón la cual estaba engavetada y por ello nos cogió ventaja el tema.

Debo decir que encontré una entidad sin contrato de gasolina –algo tan esencial para adelantar acciones operativas– lo que hasta ahora ha impedido que se cumpla al 100% con la logística requerida. Durante este tiempo hemos apelado a nuestra propia conciencia y generosidad para poder hacer labores en el mar.

En cuanto al tema del Plan de Ordenamiento y Manejo y de Cuencas (POMCA), dentro del PAI estamos ampliando el tema para la cuenca de Fresh Water Bay en Providencia, puesto que no estaba ordenada a pesar de su relevancia en el suministro de casi el 100% del agua del municipio. También está estipulado en el documento, replantear la implementación del POMCA en San Andrés.

Otro de nuestros retos es llevar a feliz término el Plan de Ordenación y Manejo Integrado de la Unidad Ambiental Costera (POMIUAC) Caribe Insular, que deberá estar aprobado, por norma, máximo el próximo año. Pero, como director, necesito tenerlo listo cuanto antes pues es la herramienta que contiene las determinantes ambientales, y para adoptarlo como ‘sombrilla’ para implementar las estrategias y acciones que pretendemos.

Cabe anotar que el POMIUAC tiene que surtir la respectiva consulta previa, la cual está en pausa porque no hemos cumplido con las reuniones presenciales, dadas las actuales circunstancias; y la Autoridad Raizal no ha accedido aun a hacerlas de forma virtual.

La importancia de este Plan radica en que se convertiría prácticamente en la guía de manejo de toda la RB a largo plazo, puesto que reúne todos los planes de manejo existentes: de las AMP, de Johnny Cay, recogería el Plan Único Ambiental de Largo Plazo (PULP) 2007-2023; y es tan relevante que estaría por encima del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y del Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT).

¿Qué otros actores institucionales considera usted clave para que se alíen con Coralina?

La clave está en la competencia operativa que tengan; de la capacidad de reacción frente a una infracción en el mar como la tiene la Armada de Colombia, con sus unidades de guardacostas o de infantería de marina. En marco de un convenio con esa institución, también podríamos adelantar monitoreos, puesto que en el pasado hemos capacitado a varios de sus hombres para que nos apoyen en el registro de aves marinas playeras o de tortugas en los cayos del Norte, por citar un ejemplo.

Consideramos que el Gobierno Departamental, a través de su Secretaría de Agricultura y Pesca, también representa un aliado estratégico en nuestro accionar, sobre todo en las AMP; y debemos estrechar estos lazos cuando de buscar apoyo internacional se trata.

Igualmente debemos aliarnos con la academia en la materia de investigación; por el momento, mantendremos la alianza con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) y pensamos aliarnos con el Instituto Humboldt, que cuenta con amplia experiencia y capacidad en la caracterización de bosque seco tropical, lo cual sería de gran ayuda tanto en Providencia como en San Andrés.

Las claves del proceso

Por último, en cuanto a educación ambiental formal, que será una de nuestras labores más importantes, trabajaremos con la Secretaría de Educación y con los veedores ciudadanos y con las juntas de acción comunal, para sensibilizar directamente en los sectores más vulnerables. Cuando tengamos aprobado el PAI, durante los meses de junio, julio y agosto nos dedicaremos a buscar contactos para gestionar recursos internacionales.

Actualmente nos encontramos ajustando un proyecto junto a Conservación Internacional y la World Wildlife Fund (WWF), que ya fue aprobado por GEF para trabajar el tema de sostenibilidad turística, desde el componente de biodiversidad enfocado al uso de playas y servicios ecosistémicos que garantice un turismo sostenible. Ese programa ya es un hecho y dispondremos en buena hora de recursos para su implementación.

Las claves del PAI

Con su reciente aprobación el Plan de Acción Institucional se convertirá en la carta de navegación que fije el rumbo de la gestión y trabajo institucional de Coralina para los próximos cuatro años, basados en siete líneas estratégicas: 1) Gestión y fortalecimiento institucional basados en el valor de integridad. 2) Gestión integral de recurso hídrico. 3) Protección, conservación y uso sostenible de la biodiversidad, ecosistemas estratégicos y áreas protegidas. 4) Gestión del riesgo, estrategia regional para la mitigación y adaptación al cambio climático. 5) Desarrollo insular sostenible. 6) Planificación y ordenamiento ambiental insular. 7) Conciencia y cultura ambiental comprometidas.

 

Última actualización ( Lunes, 01 de Junio de 2020 02:40 )  

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