Home Opinión Columnas Protesta la protesta
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

BANNER.CONTRUMUNDO1

Protesta la protesta

Correo Imprimir PDF

EDNA.RUEDEA2 Cada mañana una nueva estrella golpea las redes sociales para convertirse en celebridad por quince minutos. Trata uno de mantenerse al día, pero es imposible verlo todo antes de que se extinga la lucecita de chispita mariposa que rodea estas personalidades, como decía Pierre Bourdieu: “La gente ya no quiere ver televisión, ahora todos quieren salir en televisión”.

Sin embargo, hay una que me ha provocado fascinación: una muchacha que se ve muy joven, cuyo nombre, conscientemente he decido no conocer. Ella toda ensombrillada y con audífonos, grita, energúmena, en perfecto gomelo, que no soporta las manifestaciones de los que llama sin piedad, “estúpidos”.

Para tratar de entender esta actuación tan poco hipster, trate de imaginarla en otros escenarios, en otras vidas a través de la historia.

La supuse por ejemplo en la toma de La Bastilla, me la imagino como una cortesana de cuarta categoría,  que en francés del siglo XVI habla bajito, bajito, para que nadie se alerte con su protesta y la ponga en línea a la guillotina. Estaría antes roja de la ira, viendo las hordas de “pobres” tomarse la ciudad de su muy amado Luis XVI.

También podría ser un hombre barrigón,  mala caroso y apestando a Vodka, que el 20 de julio de  1917 tuvo que parar su carreta frente al palacio Táuride, un camino bloqueado  por cuarenta mil mujeres locas que se hacían llamar sufragistas y que terminaron por forzar al gobierno ruso a concederle ese mismo año el derecho al voto.

Pudo ser un inglés, burdo pero venido a más por el comercio de especies en la India de 1930,  que rompía a bastonazos la espalda de quienes en la marcha de la sal, liderada por un tal  Mohandas Gandhi –el mahatma–,  protestaban por un impuesto injusto. ¡En ese calor, con esa humedad… ¡

La puedo ver poniendo blancos los ojos, mientras Martin Luther King juntaba 200.000 personas un día de verano de 63, provocando el papá de todos los trancones, solo porque estaban hartos de no tener los derechos civiles de sus conciudadanos, solo porque los estaban matando crucificados hombres de capucha blanca.

Esta muchacha iba a un evento de cine, con actores y directores seguramente, como los que organizaron  la  movilización del 4 de noviembre de 1989 en la Plaza Alexanderplatz, para pedir las reformas políticas a la República Democrática Alemana. Actores y directores que juntaron casi un millón de personas, y quienes nueve días después derrumbaban el muro de Berlín.

Lo que yo creo es que esta niña se hubiese afiliado feliz a estas causas, lo que a ella le molesta realmente es el fenotipo de los protestantes que se le atraviesan en este país suramericano, le molestan las protestas en español, que se le mueva la realidad que mal conoce, le jode que en su micromundo se forme un trancón, le agota pensar que sus verdades tienen bases tan débiles como sus conocimientos de historia.

---------------

EL ISLEÑO no se hace responsable por los conceptos emitidos en esta columna de opinión, los cuales no comprometen su pensamiento ni su postura editorial

 


Add this to your website
Última actualización ( Sábado, 30 de Marzo de 2019 09:19 )  

Translate this page

Welcome Caribe

RADIO

RADIO.NACIONAL

W.175

W.152

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


JUANCHOGONZALEZ5

LOPIDO

KIA4

SOPESA.04

HOTEL.DORADO

SEA WHA COFFE

DECAMERON

TRASH BUSTERS

OVER.RECEP6

CINE.2504

PELICANO