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¿Educando o adoctrinando?

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OSWALDO.SANCHEZA raíz de un proyecto de ley presentado y luego retirado por el representante Edward Rodríguez, se ha suscitado en el país un acalorado debate sobre la Educación en nuestras escuelas. La cuestión es: ¿se está enseñando o adoctrinando?

Para Alexander Arciniegas el proyecto “representa un desafío a la posibilidad de consolidar una educación plural y democrática tal y como está consagrado legal y constitucionalmente en Colombia”. Según él, es una mordaza para los profesores.

También la Federación Colombiana de Educadores (Fecode) se siente agredida por ‘la ley mordaza’, tanto que uno de los puntos centrales de su convocatoria a la movilización de maestros los días 19 y 20 de marzo es, precisamente, “la defensa del derecho constitucional a la libertad de cátedra en las instituciones educativas del país, vulnerada hoy por un proyecto de ley (…)” a la vez que exige respeto por la Ley General de Educación.

El columnista Leopoldo Villar Borda también tercia en el asunto en su escrito dominical donde de manera clara expone los momentos de la humanidad en los que el adoctrinamiento se ha desbordado.

Aristóteles enseñaba: “Definid y no discutiréis”. Atendiendo su consejo definamos enseñar y adoctrinar. De Enseñar, dice la RAE es dirigir, encaminar, doctrinar”. También:desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos”. Más aún, es “desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin”. De Adoctrinar, se dice que puede ser:Enseñar o inculcar a alguien las ideas oconocimientos de una determinada doctrina”; o instruir “en lo que (se) debe decir o hacer”. También significa: “instruir a una persona sobre cómo “comportarse”.

Así las cosas, educación y adoctrinamiento pudieran tomarse como sinónimos; sin embargo, hay matices que se deben aclarar.

Para Arciniegas, y quizás para Fecode, el proyecto es un “adefesio con claros tintes autoritarios (y) conduciría a desatar una cacería de brujas para sancionar a las profesiones que ‘politicen’ a sus estudiantes”. El problema aquí es que lo crean a uno tarugo y pretendan vendernos una idea que dista años luz de lo que se practica en las aulas todos los días, en todas las áreas, en todas partes de este país, Colombia. Nos remitimos a los hechos.

Sonia Díaz Mantilla se pregunta: «qué futuro tendrán los niños de las escuelas y colegios públicos en Colombia, a los que sus maestros no están convocando a usar su creatividad e ingenio en las aulas y fuera de ellas, sino a que porten carteles con mensajes como “salvemos a la JEP”, “mejores salarios para nuestros maestros”, o “necesitamos un sistema de salud que privilegie a nuestros maestros”. ¿Serán los casos citados ejemplos de educar o adoctrinar?

La educación es un proceso de doble vía donde el niño es agente activo, y el Maestro debe contar con él para que de manera crítica y consciente asimile todo aquello que es viable para sus intereses y deje de lado, lo que no. Es claro que ello solo se puede dar si el niño tiene los elementos suficientes y necesarios para optar por una acción o aceptar unas ideas. Así las cosas, ¿el niño está siendo formado y educado en y para la libertad? ¿Será que el opinador Arciniegas y Fecode creen que es esto lo que se vive en nuestras Escuelas públicas?

Adoctrinado, de origen griego, significa algo así como “sin sabiduría, sin ciencia”. Y adoctrinamiento es el “conjunto de medidas y prácticas educativas encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas”. El adoctrinado carece de autonomía y de pensamiento crítico. Como esto es así en la realidad escolar cotidiana de nuestros niños, podemos afirmar que el adoctrinamiento sí se practica en el ámbito de nuestras escuelas. Otra cosa es que no lo queramos aceptar.

Piensa Alexander Arciniegas que “Es necesario más bien, promover una educación crítica y plural que politice a niños y jóvenes para que puedan conocer las distintas ideologías políticas y adoptar aquella que esté de acuerdo con sus intereses”, olvidando que las ideologías son de variado orden: políticas religiosas, culturales, etc. Quedarse en lo político y no ventilar las otras ideologías es, ese sí, un adefesio enquistado en la cotidianidad escolar.

Finalmente y por último, debe quedar claro que al docente no se le prohíbe tener sus ideologías políticas, las cuales puede defender, controvertir o exponer en foros diferentes al aula. Incluso le es válido inscribirse como candidato a puestos de elección popular. Lo que no debe hacer es tratar de apoderarse del elector en el aula o dentro de la comunidad educativa. Solo leer la Sentencia No. T-438/92 para saber que es así.

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EL ISLEÑO no se hace responsable por los conceptos emitidos en esta columna de opinión, los cuales no comprometen su pensamiento ni su postura editorial.


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Última actualización ( Sábado, 16 de Marzo de 2019 09:20 )  

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