Home Opinión Columnas El Problemo
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

ISLENO1

El Problemo

Correo Imprimir PDF

JORGE.GARNICA

Los verbos saber y conocer, como progenies íntimas, son importantes cuando analizamos las cosas abstractas o reales. Por eso, hoy por hoy, si no sabemos cuál es 'el problema' que afrontamos en San Andrés, como pueblo, es imposible encontrar soluciones. Peor todavía: sí sabemos, pero preferimos hundir, como el avestruz, la cabeza en la arena; hacernos los ciegos y sordos, cuando no los tontos. Así, jamás volveremos al paraíso perdido.

Si no sabemos adónde vamos, de modo consensual, íntimo, cualquier lugar donde nos encontremos hoy, o mañana, nos regala simplemente aires de satisfacciones espurias. De modo que, aunque estuviésemos en el infierno mismo sobre la tierra, es imposible afirmar que lo conocemos si no somos capaces de definir sus características, sus aristas y conformaciones, sus peculiaridades físicas y químicas.

Si no sabemos identificar 'El problema', nuestro problema, es imposible hacer planteamientos de alternativas como soluciones lo cual en sí y por sí mismo es otro problema. Para saber qué es algo, es preciso saber describirlo. Decir que es un misterio es sacarle el cuerpo. Si no lo sabemos describir, consensualmente, ya sea objetiva o abstractamente, resulta imposible afirmar, honestamente, que lo conocemos. Es un auto engaño.

Y nosotros, consciente o inconscientemente, como pueblo, hemos estado nadando sobre la superficie de las cosas: sin atrevernos a adentrar en nuestras conciencias; sin el púdico coraje de adentrarnos en la profundidad de nuestros verdaderos valores estéticos y éticos. Sin querer queriendo, somos demasiado propensos de querer evitar el conocimiento de los olores y sabores que nos rodean. Estamos dispuestos a vivir con ellos. Unos por intereses turbios y mal enfocados; otros, por confusión física y ética; y la mayoría por una ignorancia irreductible. Aún nos es difícil aceptar el viejo aforismo de la manzana: si hay una podrida en la bolsa, tarde o temprano, las demás serán contagiadas por la putrefacción.

Entonces, de verdad, ¿cuál es nuestro problema en San Andrés, isla? Y la pregunta se dirige cardinalmente a los que residimos aquí, a todos. De modo que reitero: ¿Cuál es de veras el problema? ¿Es realmente el problema de la escasez de agua, de salud, de la distribución de una energía eléctrica ineficiente e inefectiva, del internet, la no tan clandestina corrupción, la seguridad, indisciplina a todo nivel.

Es con la menesterosa educación, el abuso de poder, la rica gula, la falta de compromiso fidedigno, sí, genuino, con la isla; con el nuevo palacio del comando de la policía departamental, la infinitamente postergada biblioteca pública (porque pueblo educado no precisaría de tanta seguridad), con las intransitables vías; la innúmera cantidad de motos con sus propios reglamentos personales para transitar en nuestras calles; con el ego de todos nosotros, el modelo turístico, con los comerciantes, el alcoholismo y holgazanería de demasiados de nuestros ciudadanos; es con nuestros medios de comunicación que casi siempre ven ‘el problema’ desde el punto de vista de sus intereses estrictamente económicos o ideológicos, cuando no muy personales.

Es con la sobrepoblación y sus nocivos e inicuos efectos en todos las posibles dimensiones del argumento socio-político; es la multitud de iglesias y bares en la esquina de cada barrio, será con la inacabada carretera circunvalar; es la inusitada indiferencia y odiosa apatía de nuestros ciudadanos con respecto de la cosa pública, es con la administración pública y la mayoría de nuestros politiqueros y politicastros, brujuleando siempre con lo que debería ser sagrado.

O será nuestra común polisarcia, son los ladronzuelos de las cosechas ajenas, el a veces impúdico precio de algunos elementos de la canasta familiar en nuestros pocos competitivos supermercados; es acaso el ruido, ya patológico, que nadie ha podido controlar; es la cantidad de basura por doquier, ad nausean; es nuestra ética y moralidad, es el asfixiante centralismo… en fin, ¿seré yo el problema, será usted, o somos todos?

Y la pregunta del millón: ¿Cómo sintetizamos esta problemática, teniendo presente todo lo anterior, en una frase, corta, misional, contundente y honesta, sin estólidas auto engaños, sin mega egos, sin dramatismos veintejulieras, sin sonsas y desequilibradas demagogias, y con una acertadísima VISION de futuro para una isla al borde del irreversible abismo?

Si no somos capaces de sintetizar la multitud de nuestros problemitas unos preferirían decir: en una sola frase o palabra; si no somos capaces definir el problema de San Andrés, lacónicamente, para qué seguimos parloteando de política, ¿para qué más talleres y seminarios y conferencias y estudios, si no tenemos suficiente conocimiento, cacumen, valor y saber cómo para diagnosticarla sintéticamente?

¿Qué fuerzas tristes, lóbregas o quizás malintencionadas, nos han movido, fuera de nuestro derrotero decente de añorados años, o nos mueven actualmente, para que hayamos llegado a ser lo que somos hoy, tú, mi pobre y querida San Andrés? Porque tenemos un problema serio y no me diga hoy que “somos un paraíso,” porque eso fue hasta hace 50 años, cuando yo era un adolescente. ¿Acaso será por el deseo subliminal e inconsciente de una equidad eternamente postergada? No debemos utilizar términos sin saber definirlos.

San Andrés necesita hoy un nuevo enfoque; precisamos hoy de un ciclo virtuoso; un nuevo renacer porque el reiterativo y pernicioso ciclo vicioso está ya para ser recogido y para que jamás volvamos a empuñarlo como estrategia benigna, cuando no es, porque eso siempre será un estigma feo de lo que fue un honorable pueblo.

Porque con las añejas tácticas dañinas, vituperadas adonde quiera y con que hemos estado gobernando estas, una vez benditas tierras, le estamos negando descaradamente futuro a la presente generación, y ni hablar de la generación del devenir. Pero esto ya lo hemos estado afirmando, durante las últimas décadas, ¿cierto? ¡Claro que sí! Entonces, lo único que pretendo aquí es que no enterremos la memoria en el fango que nos circunscribe hoy.

Nuestras vidas deben servir para algo más grande que nosotros mismos. De lo contrario, habremos vivido una vida mediocre. ¿Y quién desea tener en su lápida este epitafio: “Aquí yace uno que fue un mediocre?”


Add this to your website
 

Translate this page

Welcome Caribe

RADIO

RADIO.NACIONAL

W.153

WE2.176

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


JUANCHOGONZALEZ5

KIA4

SOPESA.04

HOTEL.DORADO

SEA WHA COFFE

DECAMERON

TRASH BUSTERS

OVER.RECEP6

CINE.2305

PELICANO