Home Opinión Columnas The Doomsday Environmental Clock
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

ISLENO2

The Doomsday Environmental Clock

Correo Imprimir PDF

OSWALDO.SANCHEZEl mundo científico tiene su ‘Doomsday Clock’ el cual advierte “el grado de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la Humanidad”. Por analogía nuestro Departamento bien podría tener su propio-Doomsday Environmental Clock-si no reduce la cantidad de basura que se deposita en el relleno sanitario, pomposamente llamado Magic Garden, o la que termina expuesta a cielo abierto en calles y humedales.

El entonces ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, afirmó en Cartagena durante la Conferencia Anual del Fondo Mundial para la Naturaleza en mayo pasado que“ese relleno (Magic Garden) tiene que cerrarse porque no tiene la capacidad para poder disponer de los residuos”.

Transcurridos ocho meses desde entonces, ¿qué habrán resuelto las autoridades (en propiedad o no)?, o se están haciendo las ‘locas’ y se quedan “observando desde atrás de la barrera, como si la cosa no fuese con ellas”, como dice Jorge Sánchez Berrío en escrito en este medio.

A todas estas, ¿qué pitos toca en esta problemática Coralina, una de cuyas funciones es la de “Ejercer la función de máxima autoridad ambiental en el área de su jurisdicción,…”?

Debe ser claro que si bien es cierto que las autoridades tienen responsabilidad por estos descalabros ambientales, no es menos cierto que a la comunidad le cabe un alto porcentaje de responsabilidad por su indisciplina y falta casi absoluta de consideración con el medio ambiente y ausencia de generosidad para con la llamada Madre Tierra.

Por ejemplo, las familias debieron hacer una adecuada clasificación de los residuos que producen y que se llevan al Magic Garden, aligerándole peso (360.000 ton, dice Sánchez Berrío) de los desechos que son arrojados allí.

A todas luces la basura va ganándonos la batalla aupada por la falta de educación y sensibilidad ciudadanas, amén del deficiente sistema de recolección de basuras y material reciclable. Así se hagan esfuerzos estos son prácticamente estériles y al Magic Garden siguen llegando desechos hasta casi colmar la capacidad de contenerlos, exponiendo a la comunidad a graves afectaciones bien sea de salud o de seguridad, como ya ha sucedido con los incendios que allí han tenido ocurrencia, y que gracias a intervenciones oportunas no se han desarrollado.

En estos problemas no estamos solos, ciudades como Bucaramanga con El Carrasco o Bogotá con Doña Juana andan corriendo base aunque tienen a dónde dirigirse; pero de estas ínsulas, ¿quién se apiadará?

Justo es reconocer el esforzado trabajo de entidades, ONGs o de personas comprometidas en dar solución al problema en cuestión, aunque los resultados no son permanentes ni tienen la acogida que debieran. Para mencionar iniciativas como la de “Basura Cero”, a nivel mundial, que busca “que los productos se diseñen para no convertirse en un desecho inútil y contaminante, y en el que toda la sociedad asuma pautas ecológicas de consumo y gestión de los residuos”; o la coyuntural y local ‘Christmas Beach Cleanup’ en Los Almendros que sirvió para recoger unos 350 kg de basura.

Son frecuentes las invitaciones a asear especialmente las playas, aunque no sea la mejor manera de abordar la contaminación que está matando manglares y destruyendo playas cobrando la vida de la fauna marina pues no elimina la causa del problema.

Razón tiene Afroz Shah, organizador del proyecto de limpieza costera que la ONU ha llamado “el proyecto de limpieza de playas más grande del mundo”, al afirmar que “Una limpieza puede ser un tratamiento de choque, pero debe ir acompañado de una acción educativa o de seguimiento. De lo contrario, el tratamiento de choque solo puede dejar a los voluntarios con un sentimiento de indefensión”.

Y aquí entra la Escuela bien sea por acción o por omisión, pues uno de los propósitos de la Educación en Colombia consiste en facilitar en el niño “La adquisición de una conciencia para la conservación, protección y mejoramiento del medio ambiente, de la calidad de la vida, del uso racional de los recursos naturales, de la prevención de desastres, dentro de una cultura ecológica y del riesgo…”, según se lee en la Ley 115.

Esta enseñanza no es discrecional del docente o de la IE; por el contrario, el Decreto reglamentario 1860 la califica de “obligatoria” y si bien no corresponde a un Área específica, “debe incorporarse al currículo y desarrollarse a través todo el plan de estudios”.

Transcurridos 25 años de estar en vigencia esta formación académica y dos generaciones escolares es increíble que no se haya podido inculcar una conciencia ambiental en la comunidad isleña. Algo no funciona y alguien o no se ha dado cuenta o quiere “pasar de agache”. Esta omisión o ineptitud se pagará muy caro: de mil maneras se ha advertido que “La Tierra puede vivir sin nosotros pero nosotros sin ella, no”.

Nuestro Doomsday Environmental Clock se acerca a la media noche.

 ---------------

EL ISLEÑO no se hace responsable por los conceptos emitidos en esta columna de opinión, los cuales no comprometen su pensamiento ni su postura editorial.



Add this to your website
Última actualización ( Domingo, 10 de Febrero de 2019 05:05 )  

Translate this page

Welcome Caribe

RADIO

RADIO.NACIONAL

W.179.1

ELISLENO.157

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


JUANCHOGONZALEZ5

SOPESA.5

BE.ENERGY2

HOTEL.DORADO

SEA WHA COFFE

DECAMERON

TRASH BUSTERS

OVER.RECEPT6

CINE.2208

PELICANO