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El significado del 23 de junio, hoy hace 196 años.

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El 23 de junio es una fecha importante en la historia de las islas no sólo por las festividades de Providencia. Un día como hoy hace 196 años se izó por primera vez la bandera de Colombia en el archipiélago, en Fort Warwick en Santa Catalina, entonces ocupada por las fuerzas herederas de Luís Aury quien había tomado posesión de las islas para la causa libertadora el 4 de julio de 1818.

Todo fue formalizado en un acta que ahora piden líderes raizales como prueba de la colombianidad de las islas. Sin embargo, una reinterpretación historiográfica basada en documentos de archivo recientemente descubiertos permiten presentar un panorama más claro de lo que pasó el 23 de junio de 1822 en Providencia.

Lo primero que salta a la vista es que el acto no fue voluntario, sino instigado por los ocupantes militares de la isla siguiendo instituciones de líderes de la nueva nación.

Lo segundo, es que el acta no es prueba de la colombianidad de las islas por cuanto ella ya había quedado definida desde 1803 cuando éstas pasan al Virreinato de la Nueva Granada. Se podría argumentar incluso que esa posesión va desde el 14 de julio de 1786 con la firma la Convención Anglo-Española de Londres, donde Inglaterra reconoce el domino español sobre las islas.

Estos dos hechos forman la base del uti possidettis juris como sustento legal e histórico de la soberanía colombiana, es decir que Colombia las hereda del imperio español. La posesión legal colombiana de las islas es por lo tanto independiente del acta y esto fue confirmado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el primer fallo en 2007.

Esto contrasta con la debilidad del reclamo sobre las aguas por no haber documento histórico o tratado que lo acreditaba, importante en el derecho del mar, algo que preocupaba a Colombia desde hace muchos años.

Pero Colombia erró al no haber señalado la vocación histórica de la población nativa de pescar en los cayos y aguas, lo cual hubiera confirmado un nexo histórico que en La Haya no se hubiera podido ignorar. Este error nos costó caro.

No un acto de raizales, sí una ceremonia de poder

El acto del 23 de junio sella la incorporación pero no fue propiciado por los colonos ingleses que habían vuelto a Providencia y a San Andrés, liderados por Francis Archbold, desde Jamaica y con permiso de la Corona española a cultivar, tras un largo periodo de casi abandono y que forman la base de la población raizal de hoy día.

El reconocimiento formal por parte de Colombia fue pedido por Louis Aury y sus sucesores y Santander insistía en una manera formal de asegurarlas, dando finalmente instrucciones desde Bogotá de hacer reunir el cabildo local, cuyos integrantes casi todos eran franceses y no colonos ingleses. La liberación de islas y el acto de incorporación a Colombia fueron propiciados en su mayoría por franceses y otros extranjeros. Los colombianos poco tuvieron que ver.

Es importante anotar que todo se da durante una ocupación militar donde seguir instrucciones era esencial. Los colonos seguramente estaban interesados en definir su situación y asegurar sus inversiones y familias y por lo tanto habían presiones directas e indirectas para aceptar las cosas en tiempos cambiantes e inseguros. La alternativa era irse, ante el dominio de la nueva nación que en todo caso era la heredera legal de las islas tras el fin del imperio español.

Testimonios de la época indican que el acta fue firmada por 17 personas, de los cuales sólo seis eran colonos ingleses, quienes reportaron a Londres de que ‘Colombia tomó posesión de las islas’. No mencionaron haber firmado acta alguna o de que pidieron ser colombianos. Documentos en el Archivo Nacional en Londres señalan además una mayor preocupación inglesa por el flujo libre de su comercio en el área, que por la suerte de sus colonos.

Dichos documentos no respaldan el argumento aceptado por años de la autodeterminación del pueblo raizal de ser parte de Colombia. Aceptaron quedarse en las islas, que es otra cosa, y en todo caso Colombia no les exigió un patriotismo nacional sino casi un siglo después. Pero al poco tiempo comenzaron a protestar por el abandono colombiano dirigiéndose a Inglaterra y no Colombia.

Solo a principios del siglo XX Colombia comienza a prestar atención a las islas y a exigir que se acercaran a los valores considerados esenciales del patriotismo nacional, como hablar español y ser católicos. Este cambio acontece tras el golpe sufrido por la pérdida de Panamá y cuando se consolida la nación colombiana tras el fin de las guerras civiles, no sin antes Colombia haber ofrecido vender las islas por 5 millones de dólares a los EEUU, algo tentador frente al paquete de compensación de 25 millones de dólares que recibió de dicho país por la separación de Panamá.

Islas colombianas con o sin acta del 23 de junio

Lo que ocurrió hace 196 años fue un acto que simplemente otorga una formalidad y algo de simbolismo a una situación de hecho. No era necesario para que las islas formaran parte de Colombia porque ya eran parte de lo que sería Colombia cuando Aury tomó posesión de ellas hace 200 años.

La ocupación de Aury fue la primera intervención de Colombia en las islas. Actos administrativos anteriores a 1822 las señalan como parte de Colombia. Por otra parte, posteriormente Simón Bolívar ordenó a Aury salir de Providencia

Lo ocurrido aquel 23 de junio fue más bien un plan del gobierno militar ocupante de afirmar un futuro en la nueva nación, como también una necesidad de Colombia de asegurar unas islas estratégicas que pudieron hacer sido retomadas por España o aseguradas por Inglaterra u otro país sin que la naciente Colombia hubiera podido hacer algo, como ocurrió varias veces con la ocupación inglesa de las islas, o cuando Nicaragua invadió y tomó Corn Island en 1894, o más adelante cuando Estados Unidos facilita la separación de Panamá y Colombia nada pudo hacer.

Fue una importante carta de presentación y la confirmación de la lealtad y legitimidad de los aventureros corsarios extranjeros que ayudaron a la causa libertadora. Al ver que la piratería no era posible por los cambios políticos que se estaban dando por el desintegración del imperio español, buscaban un nuevo futuro y esto les serviría para legalizar su situación.

Santander quería incorporar sus naves y hombres a la Armada de la naciente nación, lo que en efecto sucedió. Algunos se quedaron en las islas, muchos terminaron sus vidas en el continente. Agustín Codazzi sería el que más contribuyó, finalmente, al nuevo país.


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