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elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

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Lo positivo

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CRISTINA.BENDEKHace un par de noches me dispararon, a quemarropa. Me pidieron compartir una historia positiva de la isla ¿y sorpresa? Divagué. Me inquietó mi falta de visión en esa conversación, y me ocupó la mente antes de dormir, y al despertarme. Incluso le escribí a alguien diciéndole jocosamente que me avergonzaba no haber podido decir nada más que ideas sueltas.

Mi angustia era que la creatividad no me evadía solamente a mí. Aparentemente, de un puñado de entrevistados, nadie había podido destacar una historia positiva, algún adelanto intachable, un giro esperanzador, un triunfo colectivo, un solo evento de gozo compartido.

Seguí dándole vueltas a la vaina por la mañana. Tenía que escribir alguna otra columna académica sobre la libertad y la relación del individuo con el Estado, pero no podía apartar de mi cabeza las miradas expectantes de los comensales, los comentarios aparte entre un par de ellos, las risas de resignación.

Los isleños tenemos ese humor de ciertas naciones que no por quejumbrosas han abandonado el orgullo. Disfruto inmensamente del privilegio de ser isleña y me fascina representarlo, así que ¿cómo es que no conseguí derivar rápidamente esa emoción hacia una idea definida, y hacia un reflejo material en particular?

La única respuesta que validé es que me limité por dentro, así como me limitan el borde de la costa, el meridiano, las fronteras; me quedé encerrada en el universo insular, al que las cosas, la gente y las formas del mundo llegan a tropezones. El rompecabezas completo que son los días en San Andrés se me enredó, considerando que una de mis máximas es que cada queja tiene una gloria que la compensa. Siempre.

La mente es algo sorprendente, quiere estirarse, conquistar. El pescador conoce su manto, se libera de las líneas y de los fallos, y hace lo que ha hecho siempre, y si pudiera, haría más. En tierra se deprime y bebe y juega, y envejece con los ojos del color opaco del mar en la tormenta, sin faena. El músico que casi no toca, el poeta que no declama, el bailarín que no baila y el deportista que no compite, son la secretaria parca, la contratista amargada, el obrero perezoso, el mototaxista afanado.

Estos días pasmosos en los que la paciencia se colma, sus violencias materiales e inmateriales, la violenta corrupción y la violenta aceptación, son la rémora para la vitalidad y la expresión, y el cúmulo de decisiones individuales van despejando e improvisando el camino que no hemos podido planear colectivamente. Y esa posición de doloroso recogimiento es, ¿por qué no?, un orgulloso motivo de celebración.

Un reciente libro presenta el estudio del idioma griego como una forma de comprender las relaciones entre el lenguaje y los vínculos afectivos de sus hablantes, su actitud hacia la vida. La palabra-krisis, por ejemplo, está compuesta por el verbo krinein, que significa dividir, separar, decidir; y por el sufijo sis, indicativo de acción. Se usa para denotar una escisión, una ruptura que exige juicio, y está ligada a la crítica, y a la decisión. 'Crisis' es una coyuntura de análisis, reflexión, y aquí donde la improvisación y la ansiedad no lo han permitido antes, la crisis nos lo reclama.

De aquí venían mis vaguedades en la conversación: torneos, expediciones científicas, la afirmación de la autonomía, la lupa sobre las deficiencias de la infraestructura, el rechazo al turismo masivo, las resistencias del arte y la cultura, los héroes detrás de las acciones populares, el emprendimiento; el trabajo de científicos y académicos que aportan sus resultados al avance de las ciencias sociales, del derecho internacional público, de la biología marina y del diseño industrial.

Los isleños coincidimos en la calma rota, en la nostalgia, en la crítica. Aquí se manifiesta mi orgullo. Hoy tenemos la atención, las miradas, y esto merece todo un salto cultural, un grito de desahogo, el ejercicio de nuestro poder suave, el beat a un ritmo propio, la expansión espiritual. Coincidir es siempre positivo, y con los ojos encima, es una oportunidad de oro para aprender, para abrir la mente, para concertar, y para trascender. Peace out.

 

 

 

 

 


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Última actualización ( Sábado, 14 de Abril de 2018 08:39 )  

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