Home Opinión Columnas Deserción escolar
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

SICLO 7

Deserción escolar

Correo Imprimir PDF

OSWALDO.SANCHEZEn América Latina el número de niños que abandonan la escuela antes de terminar el ciclo básico es preocupantemente elevado, en contravía de los esfuerzos de cobertura que se hacen y afectando los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La deserción escolar (DE) se entiende como “el abandono del sistema escolar por parte de los estudiantes, provocado por la combinación de factores que se generan tanto al interior del sistema como en contextos de tipo social, familiar, individual y del entorno”, y que en nuestro Departamento se constata, según el Plan de Desarrollo Departamental (PDD) ‘Los que Soñamos Somos Más’, porque “Año a año se ha ido disminuyendo considerablemente la solicitud de los cupos educativos a pesar de no tener escolarizada el total de la población en edad escolar”.

Para atender el problema el gobierno debería emplearse a fondo y con todos los recursos oportunos y suficientes para facilitar el acceso, permanencia y promoción del niño en el sistema educativo, conforme ordena la Constitución.

El PDD reconoce que la cobertura en educación básica y media es del 68,6%, y solo el 13% de nuestros bachilleres acceden a la educación superior. También dice que la Cobertura Neta en Educación Media en 2014 fue del 38,5%, por debajo de la media nacional (40,5%). ¿Qué se hacen los niños, dónde están, por qué no llegan, por qué se van?
En 2009 Colombia tenía una tasa de DE del 5,15% y el Departamento, 4,61%; muy lejos de Guanía con el 14,09%, la más alta; y algo distanciado del Atlántico (mejor de la Región) con el 3,73% y de Bogotá, el de menos DE, con el 2,19%.

Si el médico no identifica la enfermedad y sus características de poco sirve el medicamento. Por eso no deja de causar perplejidad que en la rendición de cuentas de noviembre del año 2015, se afirme que se estableció “el índice de deserción y los factores asociados a este fenómeno, así como las estrategias, programas o acciones que la institución ha tomado para reducirlo”.

Pero sin conocer las causas del “fenómeno” de la deserción, los resultados de las estrategias, programas o acciones que se formulen serán estériles, y peor si no se ejecutan o se ejecutan mal. Si agregamos la ausencia de unos Departamentos de Orientación Escolar robustos y bien establecidos, no solo se nos priva de un buen diagnóstico sino de proponer correctivos pertinentes, eficientes y eficaces.

Si el PDD encontró en 2016 que año a año la DE aumenta, ¿en dónde estamos hoy? ¿Qué se está haciendo al respecto? Tengamos que en cuenta que ese 4,61% del 2009 equivalía a algo así como 461 estudiantes perdidos por año, y de los cuales nadie da razón, ni sabe su paradero, ni se siente responsable.

Si en el mundo de los negocios nadie se rehusaría a evaluar y tomar medidas apropiadas y exigentes para evitar que los recursos invertidos no produzcan los réditos que deberían dar, entonces, ¿por qué en la empresa educativa, sí? El país “invierte” unos 3’696.911 pesos anuales por estudiante y se acepta como si nada botar por las cañerías casi 1.500 millones de pesos anuales por causa de la DE, sin contar el daño causado en lo social y el progreso.

Dos funcionarios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) *, Ernesto Espíndola y Arturo León, al analizar el tema desde lo social y desde lo privado, dicen que en lo social es imposible saber lo que cuesta tener una fuerza de trabajo incompetente, mal cualificado, con baja productividad y pobre crecimiento económico.

¿Cómo medir, se preguntan, el bajo nivel educacional que produce el abandono de la escuela durante los primeros años del ciclo escolar, o su impacto en “la reproducción intergeneracional de las desigualdades sociales y de la pobreza y su impacto negativo en la integración social, lo que dificulta el fortalecimiento y la profundización de la democracia”?

En el ámbito privado estos costos se calculan en el menor ingreso debido a no haber completado sus estudios. Y en países como Colombia, para el hombre significa una reducción de no menos del 19% de su salario y para la mujer hasta un 44%.

Dada la magnitud de la tragedia, asombra que nadie se pronuncie al respecto, siendo, incluso, tema de campaña olvidado por nuestros futuros legisladores. Lo que sí es cierto es que pasarán por lo menos dos años más antes que haya alguien que prometa algo, si es que lo hace.

Contrario a los pajaritos del Chango Nieto que nadie sabe dónde van a morir, de nuestros niños desertores Julián de Zubiría sí sabe por qué se van: “Cuando se les pregunta a los menores por qué abandonaron el colegio, una respuesta muy frecuente es que la escuela no les da lo que necesitan, debido a que la educación es muy impertinente”. Y yo le creo.

(*) Cepal: organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región


Add this to your website
 

Translate this page

Welcome Caribe

RADIO

WA2

W1

W1A

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


JUANCHOGONZALEZ5

FAGAR

CONSTRUMUNDO1

SOPESABLINKY

JR.MET RX

HOTEL.DORADO

SEA WHA COFFE

PRESIDENT2

DECAMERON

TRASH BUSTERS

OVER.RECEPTOUR

CINE1904

PELICANO