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Emelda Archbold: amor y ejemplo ‘multiplicado por cien’

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Emelda Archbold Robinson, ciudadana raizal oriunda de Santa Catalina cumplió 100 años el pasado 20 de febrero y sus familiares –de Providencia, Cartagena, Bucaramanga, Grand Cayman y de San Andrés– le rindieron un sentido homenaje en esta fecha especial.

Su sobrina, Rosana Díaz Howard, comparte con los lectores de EL ISLEÑO parte de la historia de esta matrona isleña que llegó a su centésimo aniversario, lúcida y sin ninguna enfermedad:

Emelda nació el 20 de febrero de 1918 en Santa Catalina, en el hogar de Jonathan Archbold García y Rosana Robinson Newball. Es la tercera de 13 hermanos, de los cuales sobreviven Jonathan, Iris, María, Samuel y Virginia.

Sus hijos son Calixto y Carmen; tiene cuatro nietos (Claudia, Calixto, Alex y Alberto) y siete bisnietos.

A la edad de 15 años, viajó a Barrancabermeja a trabajar con las familias norteamericanas que llegaban al país en la época de la bonanza petrolera. Después de tener a sus hijos, decidió regresar a su isla y conoció al que tiempo después tarde sería su esposo: Herbert Jay-Pang.

Después de casados vinieron a vivir a San Andrés y se convirtieron en compañeros inseparables durante muchos años. Los vecinos de la pareja cuentan cómo ella le llevaba la cena a Mr. Jay-Pang a los lugares donde él trabajaba como celador o cómo compartían juntos su gran pasión que era la Pesca.

Miss Emelda trabajó como chef en los hoteles pioneros del Turismo en la isla como El Isleño, Abacoa, Dorado, Aurora y Casablanca. Posteriormente cuando se retiró del sector, se dedicó a cocinar por su cuenta las más exquisitas delicias de la gastronomía y repostería isleña, que la hicieron muy conocida en San Andrés.

Muchas personas han degustado su pan isleño y el refresco que ella bautizó como ‘home made’, el que re envasaba ingeniosamente en recipientes de gaseosa.

También es muy famosa por su plantain tart, bread puddin, bon y por los sancochos que cada 7 de Agosto vendía entre los asistentes a la celebración de esta Fiesta Patria en San Luis.

Otras matronas del sector de El Rancho la catalogan como buena vecina y una amiga muy querida, con quienes ha mantenido excelentes relaciones de camaradería.

Narradora de historias

Esta centenaria mujer, no es sólo la persona con más años en su familia sino que ha sido un pilar para todos, siempre dispuesta a dar, llena de atenciones a todo el que la visita y una gran anfitriona, no sólo por sus dotes en la Cocina sino porque es una excelente contadora de historias, que hace de la más pequeña reunión familiar un memorable encuentro.

Ella misma es la protagonista de muchas de sus historias; como aquella en la que su patrón en Norte de Santander la llamó asustado porque había un cocodrilo en el patio, al que ella amarró con una cuerda. Al día siguiente, esa casa estaba llena de periodistas que querían conocer a la valiente señora que había amarrado al reptil.

También cuenta entre sus narraciones cómo sobrevivió a un accidente de avioneta en el que todos lloraban de miedo y ella sólo les decía que oraran con su peculiar acento isleño, el mismo del que se burlaron una vez pasado el susto.

Emelda cuenta que nació con una intuición –conocida por los raizales como ‘the call’–, que le permitía saber cuándo se iba a morir alguien o cuándo se presentaba un problema o infortunio en la familia.

Es así como narra la experiencia en que el espíritu de su hermana Zella la visitó antes de morir, una noche mientras lavaba en Convención (Norte de Santander); o aquella vez en que un caballo negro la persiguió y luego desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

Con gran pericia para montar árboles, remar en las viejas embarcaciones que se usaban como transporte en sus años de juventud, sus mejores tiempos –cuenta– eran cuando viajaba a Providencia a visitar a la familia; cuando podía salir a pescar y preparar el fruto de su faena; o ir al monte a buscar mangos.

Emelda dice que ‘crió a muchos más de los hijos que Dios le dio’ y su vida ejemplar nos recuerda al único mandamiento con promesa en Éxodo 20, 12: “honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el señor tu Dios te da”.

 


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Última actualización ( Lunes, 05 de Marzo de 2018 08:31 )  

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