Home Opinión Columnas La nada...
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

SICLO 7

La nada...

Correo Imprimir PDF

SHELLY.PALMERMe ha costado escribir por mucho tiempo y no es que faltaran temas para hacerlo, tan solo que a veces sucede, o me sucede, que todo pareciera llevar a lo mismo a riesgo de sonar a cantaleta. Supongo que el reto al escribir es encontrar el orden y la armonía correcta de las palabras para que te (les) parezca interesante o más interesante que el intento anterior.

Pues bien, aprovechando que inicia un nuevo año, mentalmente pensé que uno de los propósitos debía ser escribir con más frecuencia, sea como placer privado o con intensión de compartir; pero al final escribir.

Además fui un poco más allá y me dije, ya que lo harás más a menudo, intenta también ser más positiva, más esperanzadora de vez en cuando. Estando la situación como está, vale la pena alimentar un poco la fe, resaltar lo bueno no sienta mal. Así que heme aquí buscando la armonía correcta de palabras para llegar a ustedes nuevamente, espero no defraudar aunque debo admitir que en este primer intento seré cualquier cosa menos positiva.

No es fácil escribir, estaría de acuerdo el profesor Márquez al respecto, según palabras que leí un tiempo atrás por este mismo medio. No siempre funciona igual y no siempre que empiezas logras acabar. Esta vez parece haber funcionado una vivencia personal, y por vivencia me refiero a, por mucho, unos cuantos minutos de un evento.

Un evento que me hizo pensar en la nada, ese espacio, ese tiempo, o ese escenario, en el que se va por la vida sin que pase nada, por lo menos no evidente. Un partido de Baloncesto, Coliseo de San Luis, diez chicos disfrutando de un deporte, muchos espectadores unidos en torno a ellos, barras apasionadas, en general, un ambiente que encontraba, de verdad, agradable; salvo por algunas cosas que cambiaría. Aquí en este contexto sucede la vivencia que me lleva ante ustedes nuevamente.

Una botella estalla en la cancha de juego, luego los gritos me guían al autor de semejante atrocidad (no hay otra forma de llamar ese tipo de comportamiento), se detiene el juego, los jugadores recogen los restos de la botella y la multitud no hace nada. No hubo en reproche masivo de rechazo frente a este hombre, que por sus tragos o por no estar de acuerdo con una decisión de árbitro, se cree con el derecho de estropear un espacio en el que todos parecían estar disfrutando.

Todas las preguntas del mundo se aglomeran en mi cabeza ¿y si los jugadores hacen un acto de rechazo ante este tipo de comportamientos? ¿y si los jugadores de un equipo y el otro, que durante 60 minutos son rivales, al final le expresan al público que siguen siendo amigos, sin importar el resultado? ¿y si no permitieran el alcohol? ¿y si el resto del público rechazara a este tipo de personas sin asomo de respecto o razonamiento? ¿Cuántos niños vieron este acto y les quedó grabado como algo normal, algo que si se puede hacer?

Pues todas mis preguntas se respondieron con un seco y vacío NADA. Nos acostumbramos a la nada, nada nos pasa entonces no hay nada por lo cual accionar o reaccionar.

Entre el murmullo colectivo del coliseo aquella noche, una botella estallando contra el suelo solo podía ser escuchada si se lanzaba en medio de la cancha de juego. Pese a ser evidente, pese a detener el juego, pese a que estropeó por unos minutos el momento; si mirabas a tu alrededor no había pasado nada. No sé si en alguna pared de Facebook esto generó polémica o rechazo, pero allí, a esa hora, donde realmente importaba, no sucedió nada.

Y sucede igual con el resto de hechos que nos suceden a diario, o casi a diario, que nos significan nada. Un muerto más, una pelea entre barrios, un accidente en aquella calle, un robo en esa casa, otro manhole rebosando mierda, otro hueco en la calle, o el mismo hueco haciéndose más grande desde hace más de 30 años, las mismas inundaciones cuando llueve, los mismos abusos de las empresas de servicios públicos, la misma basura en las mismas esquinas de los mismos barrios, la misma corrupción en los entes territoriales (con otras caras), las mismas tuberías de acueducto de hace no sé cuántos años, las mismas huelgas en el hospital y al final la misma mirada indiferente.

Todo eso significa nada y por tanto no hay nada que hacer al respecto, supongo que nos acostumbramos a esa nada en la que todo pasa pero es como un cayo en la mano o el pie al que no le prestaste atención sino el primer año y hoy es una zona de tu cuerpo que no sentirá ni el pinchazo de un clavo. Entonces, ¿ya no sentimos nada? ¿Nada nos duele o mueve o nos retuerce?

Desde mi experiencia es fácil llegar a esa nada, creo que he estado allí un tiempo, alimentando una ulcera por todas las cosas que quiero gritar pero que luego ahogo entre mi rutina y el camino a una vida “normal”. Pero espero que, como yo, se despierten de vez en cuando por el escozor que provoca saber que no merecemos esta nada, que el 90% de esa nada es solo culpa nuestra, que esa nada es todo pasándonos al mismo tiempo en la peor de sus combinaciones y quizás una mañana nos levantemos y nos sacudamos.


Add this to your website
Última actualización ( Lunes, 08 de Enero de 2018 09:03 )  

Translate this page

Welcome Caribe

RADIO

WA2

W1

W1A

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


JUANCHOGONZALEZ5

FAGAR

CONSTRUMUNDO1

SOPESABLINKY

JR.MET RX

HOTEL.DORADO

SEA WHA COFFE

PRESIDENT2

DECAMERON

TRASH BUSTERS

OVER.RECEPTOUR

CINE1904

PELICANO