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LA.HAYA2

“A puño cerrado”

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CRISTINA.BENDEKYa los mundos divididos aquí no caben. La tierra y el mar que los contiene le chocan al otro. “A los niños hay que criarlos en una burbuja”, dicen algunos padres todavía con esa esperanza. Los invisibles, esas caras flacas y rojas, con sus ojos callados y secos, aparecen y miran desde todo lado. “Nosotros también tenemos la culpa”, me dicen otros comensales en el salón del Buque ARC Gloria.

No son los primeros en sostenerlo. Por todas partes, residentes y continentales, salen y dicen, que sí, que seguramente también son responsables, de alguna forma, del manoseado proceso de descomposición social, como se ha convenido denominar a los niños casi huérfanos descalzos entre los charcos de mierda en los barrios, a los hombres que se fueron de viaje y no volvieron más, a las madres desnaturalizadas que no han terminado de saciar instintos adolescentes, a la parálisis de los mocosos vendedores de bareta en las esquinas.

El mundo de los que no quisimos ver nunca ya no es invisible. Los barrios están llenos de gente que reivindica, que ha trabajado, que son los obreros, los que lo salvan a uno cuando hay un corto en la casa, cuando falla el motor del carro, gente que es pa’ las que sea también, que caminan las playas vendiendo helados y que hacen las trenzas, que lo sacan a uno de cualquier hueco. Están marginados. Manejan hasta sus casas, ya no son de tablitas, son de material. Trabajaron y construyeron, te lo muestran, “nosotros pagamos la luz también”, pagan la misma cantidad que alguien de Sarie Bay.

“El compromiso es trabajar a puño cerrado por el futuro y el bienestar de las islas”, dice el Contralmirante Walter Villegas, haciendo la apertura de la invitación, y después de darle la palabra al Capitán Hernando García, que relató el recorrido del mítico Buque Gloria por este año. Villegas dijo que estábamos reunidos quienes estábamos comprometidos, y sí, la responsabilidad fue protagonista. “De alguna manera también tenemos la culpa”.

¿Y qué hacemos? Las admiradoras de los tipos rudos salen a defenderlos, y sus mamás. Los otros han sido los transgresores. No hay ninguno de ellos sentado en el buque, pero están sus ojos rayaos en la mente, peleamos con ellos en los semáforos, en las playas, en el bar. La plata que se han robado tantos, de a mucho o de a poquitos, es la que se ha perdido en los programas inservibles, años y años de ejecutar el presupuesto de afán e improvisadamente.

El problema ya no es solamente de las “autoridades”, ahora la autoridad será que la tenemos todos, o sino, ¿qué esperanza puede haber, si uno nunca ve a los responsables rindiendo cuentas? Pocos líderes políticos asumen las culpas heredadas, ni aquí ni en ningún lado, el efecto de retrovisor es el recurso favorito de la improvisación.

No caben las burbujas. “A puño cerrado” es como un llamado para todos, a puño cerrado y a corazón abierto. No hay más formas nuevas de improvisar. El mundo de los invisibilizados ha emergido, se salió de sus confines, llegó a las esquinas de los barrios bien”. Se nos fue la mano de ignorarlos, de mostrárselos a los niños, y decirles que agradezcan por lo que tienen. Ellos temen que su voz no sea correspondida ni en el saludo.

Ellos no son votos, pero como los vemos cada cuatro años, llegará el día en que bloqueen hasta el ingreso a las bodegas, esas que están en sus barrios. Tal vez entonces ni el corazón abierto sirva, ni el puño cerrado. Peace out.


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