Home Opinión Columnas ¿Un debate electoral sin debate?
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Search

elisleño.com - El diario de San Andrés y Providencia.

JA slide show
 

LA.HAYA2

¿Un debate electoral sin debate?

Correo Imprimir PDF

HAROLBUSH1De a poquito se agita el nuevo ciclo electoral y con cierto alivio observamos un posible cambio generacional, aunque ello no es garantía de mejoras en la gestión pública, de menos corrupción o de más soluciones. Puede todo terminar más bien en un simple cambio de caras.

Vivimos momentos de mucho pesimismo, polarización, rabia, inseguridad, desconfianza, frustración y sueños aplastados; las reputaciones de las instituciones nacionales y locales están por el piso. El pesimismo es el común denominador.

Con todo y eso, tristemente la campaña comienza desprovista de ideas nuevas para sacar a las islas de su peor momento. Ni siquiera se habla de cómo acabar con la corrupción y el despilfarro, lo que más impide que se logren cosas a pesar de los millones que se han ido y que vienen. Esto es clave porque el problema nuestro no es de recursos económicos (de eso hay mucho) sino con que estos hagan algo que valga la pena y no terminen desviados o haciendo cosas que no se necesitan.

Más que una campaña de ideas y propuestas, se observa lo de siempre: alianzas estratégicas, críticas de bajeza y sin fundamento a opositores y el frenético uso de maquinaria electoral y clientelismo para asegurar triunfos, todo lo cual niega una contienda electoral adecuada con propuestas y debates.

Se notan unas alianzas para asegurar unión de candidatos para Gobernador y Cámara, para evitar la proliferación de la vez pasada. Es bueno que haya unión de criterios y ojalá de ideas, pero es malo que esas alianzas puedan llevar a que no haya escrutinio a las propuestas que surjan de esas uniones y una vez elegidas se reparten más bien el botín ante la falta de oposición.

Este pinta ser un debate electoral sin debate alguno. La clase política local ha perdido la iniciativa de soluciones locales. Y es allí donde la sociedad civil debe llenar un papel de fiscalizador.

Por eso, algo positivo del momento es que se observa una mayor actividad y triunfos relativos de la sociedad civil y en especial de los grupos raizales, al igual que de la prensa. Los grupos raizales han adquirido un 'momentum' imparable y son los que llevan la iniciativa en muchas cosas. Jugarán un papel clave en el futuro.

Los gobernantes y los políticos seguramente andan rascándose la cabeza tratando de entender dónde dejaron de ser relevantes en la solución de nuestros problemas. Pero no tienen que mirar lejos para ver donde fallaron.

Los millones gastados no han hecho que los isleños estemos más contentos ni han solucionado mucho y seguimos en las mismas o peor. Hay más bien mucha más rabia por la percepción de un gran despilfarro y por expectativas que no se cumplieron.

La ventaja de esta coyuntura es que tenemos la mayor inversión pública en la historia de las islas. Pero si los políticos y servidores públicos no aprovechan estos tiempos para las islas estarían causando un tremendo daño hacia el futuro porque ya comienzan en el resto del país a ponernos en el mismo costal de corrupción e ineficiencia rampante de otros lados y esto tendrá repercusiones en las asignaciones presupuestarias futuras.

Si algo se hace solo toca la superficie de los problemas o se va en contratos millonarios o convenios de objetivos dudosos. El BID, que monitorea los gastos por alguna razón y está en contacto con la sociedad civil, seguramente porque huele algo irregular, debe tener en cuenta el récord de entrega y manejo de fondos tanto local como nacional.

Hay fuertes rumores de que la planta desalinizadora que están instalando con dineros del BID en Lox Bight no va a desalinizar agua salada a dulce sino que transformará agua semi-salada de los bien explotados pozos.

De ser cierto, sería jugar con las esperanzas de la gente y esto es cruel. Al BID se le debe cuestionar no sólo eso sino el porqué no atiende los escenarios más críticos o no tiene en cuenta lo que más se necesita a la hora de entregar los millones del préstamo: la planta de tratamiento de aguas residuales y una mayor cobertura de alcantarillado. También un hospital para Providencia, entre muchas otras necesidades apremiantes.

¿Aún habrá tiempo para cambios que valgan la pena? El Gobierno Nacional se juega una última movida. Detrás de cámara están pasando muchas cosas: serios jalones de orejas a funcionarios, más mecanismos de consulta, visitas incógnitas de poderosos delegados presidenciales, menos política en la gestión pública, equipo especial de la justicia trabajando sin avisar, entre muchos otros. Algo bueno debe salir de todo esto.


El Gobierno Nacional con todo lo anterior reconoce que la estrategia de gastar y gastar sin control y dirección adecuada y de consenso no funciona y de que no puede seguir ignorando los deseos y aspiraciones de los isleños.

Está recogiendo los platos rotos de unas estrategias mal concebidas y no estamos seguros de que tendrá éxito (algo de lo que dijo Rudolf Hommes en su carta de renuncia se ve ahora como profecía cumplida). El cambio de táctica muestra mucha seriedad y sobre todo concentración., pero ¿Estará para poder lograr algo?

Señales contradictorias

El apático mundo de la gestión pública contrasta con una sociedad civil que se siente relativamente optimista porque puede lograr cosas ante el Gobierno Nacional por sí sola ignorando y evitando a los políticos locales (aunque cayó como un baldado de agua fría lo de la inexplicable, insultante e injusta negación de fondos para Emancipation Week, cuando es claro que aún se siguen repartiendo convenios por doquier en esta feria de contratos para asuntos francamente sacados de Alicia en el País de las Maravillas).

Los líderes raizales avanzan en las mesas de diálogo y concertación con el Gobierno Nacional, aunque al mismo tiempo anuncian planes alternativos de acciones legales y estrategias múltiples de denuncias ante foros internacionales, lo cual revela que permanece cierta desconfianza en que algo significativo vaya a salir de dichas mesas.

Y es que hay razones de peso para no ser demasiado optimistas: si no son capaces de dar una plata para algo de suma importancia para nosotros como Emancipation Week, entonces ¿qué se puede esperar? Es sólo la punta de iceberg. Este ejemplo es un asunto de increíble miopía e incompetencia del gobierno local.


Además, con cambio de Gobierno Nacional en poquito más de un año, son reducidas las posibilidades de entregar algo más allá de buenas intenciones. Y en todo caso el nuevo presidente podría ignorar todo lo que se está avanzando.

En ese contexto, en las próximas elecciones se jugaría sobre todo la relevancia y efectividad de los políticos elegidos y de las instituciones locales y nacionales que han fallado de manera abismal a las islas y a los isleños en los últimos años.

Sobre todo cuando, a partir del fallo de la Corte Internacional de La Haya del 19 de noviembre de 2012, los sucesos demandaron una grandeza histórica de sus dirigentes que, hasta ahora, no se ha manifestado como Dios manda.


Add this to your website
 

Translate this page

Welcome Caribe

RADIO

W1A

WB

W2A

WR

IDEAM

 

Indicadores Economicos

Síganos en Facebook

Descarga Firefox


 JUANCHOGONZALEZ3

SOPESABLINKY

JR

HOTEL.DORADO

INFOTEP1

SEA WHA COFFE

PRESIDENT

DECAMERON

TRASH BUSTERS

DROGUERIA

OVER.RECEPTOUR

CINE1

PELICANO