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¿Habrá Estatuto Raizal? (II)

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HAROLBUSH1Su aprobación se aleja porque las posiciones aún están en polos opuestos, a juzgar por la reciente reunión, que también sirvió para demostrar posiciones unidas y firmes de los raizales (nunca antes vistas), algo que puede augurar bien para lo local y pone al sector oficial contra la pared, con presión para actuar rápido.


La reunión también dejó clara la ambivalencia e incoherencia del Gobierno Nacional frente al Estatuto, porque quiere y le conviene entregar uno pero es claro que no está cómodo con la propuesta de los raizales, por lo que quiere uno suave e inocuo pero los raizales uno de profundas implicaciones y que valga la pena. O algo bueno o nada. A Colombia le conviene que salga algo para fortalecer sus argumentos en La Haya.

Ya la desunión raizal no es excusa, pero aún falta mucho por hacer por este lado. Algo clave es convencer a la comunidad raizal de los méritos del mismo.

Los líderes raizales no tenían alternativa ante las actitudes dilatorias oficiales (sobre todo con la insistencia e imposición de otro cronograma). Resultó increíble que el Vice-Ministro del Interior dijera que iba a tramitar las inquietudes de la comunidad al Presidente, pero esas inquietudes se han presentado miles y miles de veces y hasta al mismo Presidente.

Dejaron la impresión de que no saben lo que hacen o se hacen los de la vista gorda. ¿O será eso parte de su estrategia de arrastrar el Estatuto hasta la eternidad?


Una estrategia confusa e incierta

De otro lado, es difícil ver que Santos vaya a la isla bajo las condiciones exigidas porque se podría ver como una imposición. El establecimiento no actúa así. Recordemos cuando Pastrana dio la espalda a las islas. Al  verse metido en una situación incómoda se pierde interés y simplemente ponen las cosas en el carril lento.

Pero más allá de diferencias de procedimiento,  no es claro qué saldrá del proceso de concertación porque aunque el Gobierno Nacional llegue a un acuerdo con los líderes raizales todo debe ser refrendado por el Congreso a través de una ley y tal como está redactado el Estatuto es poco probable que sea aprobado porque es muy ambicioso, el Gobierno teme que puede afectar los intereses de las comunidades no raizales y porque existen elementos que parecen contrarios al orden legal y constitucional colombiano.


Al Estatuto le hace falta mucho camino por recorrer. Los líderes raizales de forma justificada quieren de una vez entrar a la fase de decisiones y poner punto final a un círculo vicioso. El problema es que de llegar a ese punto sería solo en relación a intenciones y luego un Proyecto de Ley. El Presidente no puede aprobar el Estatuto y no se sabe si hay voluntad política en el Congreso para sacarla. Los líderes raizales deberían prestar más atención al legislativo.

Su contenido aún un misterio para muchos

Además de pasar por un filtro legal y constitucional (que puede durar meses, sino años) la otra gran tarea es darle una difusión más general sobre su contenido y alcances. Aún buena parte de raizales no tienen la más remota idea del contenido o cómo podría cambiar sus vidas de ser aprobado.


Cada raizal tiene derecho a leerlo y estudiarlo, en creole o en español. Los líderes raizales deben asumir la responsabilidad en la difusión.


Los líderes raizales deben ser cautelosos aquí porque aunque hay unión de liderazgo, muchos raizales fuera de ese círculo que ha Estado manejando el tema no se sienten representados e identificados y esto puede debilitar la Consulta Previa.


Entre el público raizal también hay una gran desconfianza frente a las intenciones del Gobierno. Por eso los líderes deben busca una mayor aproximación con el raizal de la calle y la playa para 'socializar' el proyecto con mayor profundidad y alcance de lo hecho hasta ahora.


Dilemas de parte y parte


El Gobierno por su parte enfrenta varios dilemas, el principal es cómo responder a las demandas de los raizales por una mayor autonomía sin resquebrajar el poder el Estado central y la soberanía colombiana en las islas.

Ambas partes siguen estrategias que pueden resultar contraproducentes y más perdería la parte raizal porque todo se puede abandonar o seguir posponiendo como han hecho hasta ahora.


Los líderes raizales han alcanzado un punto de no retorno, ahora fortalecidos por la unión entre ellos y el aparente caos en la estrategia oficial. Por eso el tema dominará aún más la agenda local de aquí en adelante.


Si ahora no sale, con el sentimiento de culpa por lo de La Haya en el fondo y un cambio de gobierno el otro año, podría ser más difícil, aunque este es un riesgo que los líderes raizales toman porque el mandato para sacarlo prevalecerá y las presiones no cesarán.


Los raizales involucrados deben ejercer presión para lograr algo que valga la pena. Pero deben ser realistas y balancear bien muchas cosas. Algunas ven el Estatuto como una mini-Constitución para el archipiélago pero no lo es y cualquier intento en ella de debilitar la soberanía colombiana será vetada por el Gobierno Nacional. Los raizales involucrados deben adoptar posiciones prácticas y alcanzables aunque firmes.


Precisamente se teme que no avance si se piden cosas que para el Gobierno Nacional implican cruzar unas ‘líneas rojas’. Uno de ellas es la situación de las comunidades no raizales en el contexto del Estatuto. Los derechos raizales terminan donde se comienza a afectar los de los otros. A los que estuvimos involucrados con el decreto de la OCCRE teníamos claro que no se podía avanzar si los derechos de los otros colombianos en las islas iban a sufrir detrimento.


Es importante que el Gobierno Nacional deje de vernos como el ‘enemigo interno’ y comprenda mejor la posición raizal. Las demandas son legítimas y lo permiten las normas, dentro de limitaciones políticas y legales.  El gran reto es llegar a un punto intermedio  que deje a todo mundo contento pero que haga avanzar la cuestión raizal.


Debe también el Gobierno ser franco y tirar sus cartas sobre la mesa. Ya es tiempo que se den cuenta de que ser raizal no es en sí una negación de la nacionalidad colombiana, sino una necesidad que tenemos de reafirmar lo que somos en primer lugar, de ejercer el derecho de sobrevivir como etnia y de poder ser lo que siempre hemos sido, anglo-caribeños en un país latino.


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Última actualización ( Domingo, 07 de Mayo de 2017 09:04 )  

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