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Las minorías y el autoritarismo de Ortega

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La semana pasada líderes de la debilitada oposición de derecha en Nicaragua anunciaron la conformación de un ‘Frente de Lucha Cívica’, una unión en contra del abuso del presidencialismo de Daniel Ortega, y de la falta de garantías para la democracia en las elecciones próximas.

Mientras tanto, el proyecto socioeconómico del ‘Socialismo del siglo 21’ sigue avanzando, acompañado por una peligrosa alineación militar y económica que no prevé beneficios estructurales y la creciente preocupación estadounidense.

¿Quiénes son los verdaderos afectados? ¿Dónde está la soberanía nacional?

Radiografía

Nicaragua es un país con una democracia débil e inestable. Las instituciones políticas son frágiles, y la turbulenta historia política y social del país, lo sitúa entre el clásico dilema de la derecha y la izquierda. Entre evitar la polarización de décadas pasadas, mantener a raya el intervencionismo extranjero, y solucionar las necesidades básicas del 70% de la población que vive en la pobreza, el sandinismo y la familia Ortega han asumido un rol de dádivas tanto al sector productivo como a los programas de corte socialista. Un corte típico de los populismos latinoamericanos.

En el pasado la preocupación de Nicaragua era controlar la injerencia en asuntos internos de Estados Unidos. Ahora, aunque no se presenta como preocupación, otras potencias son bienvenidas en el país centroamericano. Desde 1934 hasta 1979, el país había sido gobernado por una dinastía, los Somoza. Padre e hijos gobernaron el país, hasta el triunfo de la Revolución Sandinista que derrocó al tercero en turno,el dictador Anastasio Somoza Debayle.

En la década de los 90’s, gobiernos apoyados fuertemente por Estados Unidos empezando por el de Violeta Chamorro, habían dado fin al proyecto revolucionario de izquierda hasta que Daniel Ortega restauró al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en el poder, con apenas un 37% de aprobación en las elecciones presidenciales del 2007. En los siguientes comicios en el 2011, el orteguismo triunfó con 63% de la votación, y fuertes denuncias de ilegitimidad de las misiones extranjeras de observación electoral.

Durante la guerra en Nicaragua en la década de los 80’s, en la que la ‘Contra’ triunfó financiada por Estados Unidos, hubo unas 150 mil víctimas mortales. Estados Unidos ha mantenido una colaboración cercana con el gobierno de Nicaragua en forma de ayuda humanitaria, prevención de desastres, y permisos de trabajo para refugiados nicaragüenses en territorio estadounidense. Además, la potencia norteamericana es el principal socio comercial del país.

Nicaragua depende de la exportación de materias primas, como productos de la minería y otros recursos no renovables. El oro, por ejemplo, es el tercer producto más importante de exportación. El peligro de este tipo de economías es que los precios de las materias primas oscilan con base en leyes de mercado, en las que la oferta y la demanda son a menudo manipuladas por intereses corporativos.

La presencia China y los incidentes con USA

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Ese tipo de relación asimétrica es la que ha caracterizado a la presencia china en Latinoamérica. Aunque Nicaragua y China no tienen relaciones directas, la relación jurídica entre el Estado nicaragüense y la empresa privada Hong Kong Nicaragua Canal Development Group (HKND) es lo suficientemente amplia y profunda como para que ésta se convierta en una plataforma idónea para desplegar los intereses expansionistas de la segunda economía del Mundo.

Indagaciones al respecto del proyecto de infraestructura que estaría adelantando HKND Group, recientemente llevaron a la expulsión de tres funcionarios del gobierno estadounidense, que llegaron a mediados del presente mes para recoger información sobre el avance del supuesto canal interoceánico.

Los estadounidenses, entre ellos el profesor de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Universidad de la Guerra del Ejército de Estados Unidos, Evan Ellis, fueron interceptados por uniformados de la fuerza pública nicaragüense, quienes los obligaron a salir del país a menos de 24 horas de su llegada.

El incidente diplomático entre Estados Unidos y Nicaragua ocurre en un momento el que los nuevos mejores socios de Nicaragua, Rusia y China, tienen acercamientos entre ellos, y Rusia importantes roces con la potencia norteamericana, con dos puntos neurálgicos: Siria y Ucrania. La semana pasada Estados Unidos inició junto con la OTAN, el ejercicio militar más grande desde la Guerra Fría, en territorio europeo. Rusia respondió con otro tipo de ejercicio militar, llevado a cabo en mayor secretismo al interior de sus propias fronteras, y sin posibilidades de monitoreo por parte de actores externos.

El vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos, John Kirby (arriba, en la foto), aseguró a la prensa el pasado 14 de junio, que el incidente podría llegar a afectar las relaciones comerciales entre ambos países. No está claro si la Embajada de Estados Unidos había notificado al gobierno nicaragüense el arribo de los funcionarios. Kirby no dio detalles en su comunicado, más allá de que los ciudadanos estadounidenses se encontraban desarrollando una tarea temporal de investigación.

De cara a los comicios de noviembre

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En su discurso en el Congreso Anual Sandinista el pasado 4 de junio, Daniel Ortega, por séptima vez consecutiva candidato presidencial, anunció que cerraría la puerta a la observación electoral internacional. Molesto por lo que calificó como injerencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) en los asuntos internos de la nación amiga de Venezuela, Ortega denunció que la entidad  y otros organismos internacionales en su país, tenían la intención de manipular las elecciones en junto con los candidatos de la oposición, y desestabilizar el proyecto de izquierda de Nicaragua.

Los partidos de la oposición de derecha, el Partido Liberal Independiente (PLI) y la Coalición Nacional por la Democracia (CND), anunciaron su retiro de las elecciones el pasado 16 de junio, después de que se conociera que el entonces candidato de la oposición y diputado de la asamblea nacional Eduardo Montealegre, fue removido de la representación legal del PLI por un fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). El gobierno alega que el fallo restablece la democracia al interior del partido, que había sido dividido y cuyo poder había sido “usurpado” por Montealegre.

El diario El País de España señaló que las elecciones habrían perdido total legitimidad. Los opositores y ahora también la Iglesia Católica, denuncian la alineación del Consejo Nacional Electoral, y de los Consejos Electorales Departamentales con los intereses del gobierno. No es que no haya candidatos de la oposición, es que el nuevo representante legal y candidato del PLI, Pedro Reyes, cuya facción es mucho más cercana al oficialismo, fue restablecido estratégicamente en el mando de su partido en un momento delicado en el que también la CSJ ha sido tachada de alineación con los intereses del orteguismo.

La debilidad institucional se percibe en todos los campos de la vida política. Los partidos de oposición divididos abren espacios para que el gobierno de Ortega aumente su esfera de influencia. El poder judicial, el poder electoral, y el legislativo, a favor del oficialismo, dan cuenta de una victoria irrebatible en unos comicios nuevamente dudosos el 6 de noviembre. Entonces ¿la familia Ortega continuará formando una nueva dinastía, esta vez no financiada por Estados Unidos, sino por China, y por Rusia?

Los realmente afectados

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Según información de voceros de la empresa HKND, el gobierno se convertiría en cómplice del desplazamiento de más de 30 mil familias, y de la destrucción de una cantidad irrecuperable de hectáreas de bosque. No se conocen todavía los estudios de impacto ambiental, pero se sabe que las obras del canal afectarían el equilibrio de los ecosistemas, y de las importantes reservas hídricas del  país. El lunes 20 de junio, la ONG Global Witness publicó un reporte sobre los asesinatos de defensores de la tierra y el medio ambiente.

En la Costa Caribe de Nicaragua, desde septiembre de 2015 hasta junio de 2016 se ha reportado la muerte de 28 indígenas miskitos, a causa de la violencia ocasionada por la invasión de los colonos a sus territorios. Según el diario El Confidencial, testigos han reportado que activos del Ejército se han instalado en sus tierras, motivados presuntamente por la exploración minera y la extracción de otros recursos del suelo.

Entre un tipo de intervencionismo en pro de la libertad de los mercados, de los modelos neoliberales, y otro intervencionismo basado en proyectos políticos socialistas y de izquierda, los poderes políticos de Estados pobres, débiles y altamente endeudados, tienen poca voluntad de maniobrar. Mucho menos pueden hacerlo los miembros de sus sociedades poco organizadas, sin representación formal, sin liderazgos claros, y sin contacto con los actores de la comunidad internacional o con sus pares regionales, con quienes la asociación podría conllevar a mayor presión.

Esta es precisamente la situación entre los creoles, los miskitos, los rama, y los raizales sanandresanos. Bien sea el gobierno de Ortega, el del presidente Santos de Colombia, o el improbable gobierno de alguien de la oposición de derecha de Nicaragua, la situación para los pueblos no varía. Los principales interesados en la minería actualmente en Nicaragua son Estados Unidos, Canadá, y México. Colombia también tiene intereses en explotación minera del vecino país.

La protección de los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente parecen recursos dentro de un discurso que funcionará a intereses coyunturales de uno y otro gobierno, mientras no haya la posibilidad de soberanía y de pertenencia real de los afectados directos, sobre los recursos de los cuales dependen para su supervivencia, y cuya integridad han salvaguardado durante siglos.

Una voluntad institucional encaminada a fortalecer las capacidades locales de agencia, sería una verdadera señal de avance, aunque el historial de ambos países, y la pugna legal entre Colombia y Nicaragua en la Corte Internacional de Justicia, no parecen favorecer esa posibilidad.

La soberanía: ¿escoger entre un intervencionismo, u otro?

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Los pueblos indígenas, las minorías étnicas, los campesinos, la clase media, y en general, el grueso de la población, continuarán siendo los más gravemente afectados, y las futuras generaciones recibirán cada vez patrimonios naturales cada vez más deteriorados, mientras sea más rentable explotar que conservar, y no existan obligaciones claras de responsabilidad social. La tendencia de perpetuidad en el poder del orteguismo en Nicaragua es solamente una muestra más de una situación global, unas veces orquestada por unos, otras veces, por otros.

Sean de izquierda o de derecha, las necesidades de los gobiernos de continuar en el poder y de ser competitivos, o al menos en pagar el servicio de sus deudas externas, se alinean con el socio que aparenta mayor potencial y la máxima similitud en la arena global. Los intereses y los derechos de los menos favorecidos se quedan al margen. Bien sea a favor de Estados Unidos, Rusia o China, de la izquierda o de la derecha, el modelo socioeconómico global actual favorece una sola cosa: la acumulación de capital y el aumento del tamaño del mercado, aumentando la producción y el consumo de bienes y servicios.

Mientras el modelo socioeconómico mundial continúe igual, se seguirán favoreciendo la extracción de los recursos naturales, la destrucción de la naturaleza, el desplazamiento de personas, la vulneración de los derechos de poblaciones vulnerables, y la anulación de los proyectos alternativos de bienestar social. De derecha, o de izquierda, ninguna democracia o modelo económico puede garantizar el beneficio a largo plazo de ninguna nación, especialmente aquellas que habitan países ricos en recursos naturales.

En esta ocasión, y en Nicaragua, le tocó el turno a la familia Ortega de jugar el juego. Para hacerlo, seguirá empleando elementos de miedo en su discurso de rechazo a un tipo de injerencia, la de la derecha global representada por Estados Unidos, la Unión Europea, el Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos, entre otros; por favorecer a otra injerencia, la de las corporaciones chinas, y las de la industria militar rusa... ¿Dónde está la soberanía nacional?


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Última actualización ( Lunes, 27 de Junio de 2016 09:55 )  

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